Cirilo y su caldo de gallina
2007-04-17 00:00:00-05
Fabulas
Cirilo le dice a su mujer:
— Oye vieja, el próximo sábado quiero que me hagas un caldo de gallina bien sabroso para mi solito.
— ¿Para ti solito?
— Si, para mi solito. Trabajé como un burro toda la semana y me quiero dar ese gusto yo solo.
Y llegó el esperadísimo día y su mujer le cumplió el deseo a Cirilo y le dijo:
— Oye Cirilo, ¿y no nos vas a dar un poco a mi y a tus hijos?
— No, lo quiero para mi solito, es más, ni siquiera lo voy comer aquí. Voy a ir al cima de ese cerro para comérmelo yo solo.
Cirilo agarró la olla de caldo y empezó a subir el cerro. Ni bien acababa de subir cuando se encuentra al Diablo y éste le pregunta:
— Oye Cirilo ¿qué llevas ahí cargando?
— Ah, es un caldo de gallina que le pedí a mi mujer que me lo preparara.
— Que bien, ¿y no me das un poco?
— No señor el caldo lo quiero para mi solo, trabajé como un burro toda la semana y me quiero dar ese gusto.
Y así, Cirilo siguió subiendo el cerro para llegar hasta la cima y poder disfrutar él solo de su caldo.
Más adelante se topa con el Señor Jesucristo que estába sentado en una piedra a la orilla del camino. Al verlo le pregunta:
— ¿Qué llevas ahí Cirilo?
— Un caldo de gallina que le pedí a mi mujer que me lo preparara.
— ¿Y no me das un poco?
— Disculpe pero no. Trabajé como un burro toda la semana y quiero comérmelo yo solito allá en la cima del cerro.
Y siguió su camino Cirilo, apurándose a llegar a tiempo para poder disfrutar de su caldo en la cima cuando más adelante se topa con Hades y éste le pregunta:
— ¿A dónde vas Cirilo?
— Voy a la cima de ese cerro a comerme este sabroso caldo de gallina que me preparó mi mujer. ¿Quiere un poco?
— Claro.
Y Cirilo le sirve un poco de caldo a Hades y juntos se ponen a comer el caldo cuando Hades le pregunta a Cirilo:
— Ví que el Diablo y Jesús te pidieron un poco de caldo y tu no les quisiste dar ¿por qué a mi me ofreciste sin que yo te lo pidiera?
— Ah Señor, lo que pasa es que Usted SI es justo.
— ¿Justo? ¿A qué te refieres con "justo"?
— En que para Usted no hay pobres ni ricos, guapos ni feos, grandes ni chicos, viejos o jóvenes, enfermos o sanos. Usted agarra pajero, se lleva a todos por igual.
Y así, el buen de Cirilo terminó su caldo junto con Hades.
— Oye vieja, el próximo sábado quiero que me hagas un caldo de gallina bien sabroso para mi solito.
— ¿Para ti solito?
— Si, para mi solito. Trabajé como un burro toda la semana y me quiero dar ese gusto yo solo.
Y llegó el esperadísimo día y su mujer le cumplió el deseo a Cirilo y le dijo:
— Oye Cirilo, ¿y no nos vas a dar un poco a mi y a tus hijos?
— No, lo quiero para mi solito, es más, ni siquiera lo voy comer aquí. Voy a ir al cima de ese cerro para comérmelo yo solo.
Cirilo agarró la olla de caldo y empezó a subir el cerro. Ni bien acababa de subir cuando se encuentra al Diablo y éste le pregunta:
— Oye Cirilo ¿qué llevas ahí cargando?
— Ah, es un caldo de gallina que le pedí a mi mujer que me lo preparara.
— Que bien, ¿y no me das un poco?
— No señor el caldo lo quiero para mi solo, trabajé como un burro toda la semana y me quiero dar ese gusto.
Y así, Cirilo siguió subiendo el cerro para llegar hasta la cima y poder disfrutar él solo de su caldo.
Más adelante se topa con el Señor Jesucristo que estába sentado en una piedra a la orilla del camino. Al verlo le pregunta:
— ¿Qué llevas ahí Cirilo?
— Un caldo de gallina que le pedí a mi mujer que me lo preparara.
— ¿Y no me das un poco?
— Disculpe pero no. Trabajé como un burro toda la semana y quiero comérmelo yo solito allá en la cima del cerro.
Y siguió su camino Cirilo, apurándose a llegar a tiempo para poder disfrutar de su caldo en la cima cuando más adelante se topa con Hades y éste le pregunta:
— ¿A dónde vas Cirilo?
— Voy a la cima de ese cerro a comerme este sabroso caldo de gallina que me preparó mi mujer. ¿Quiere un poco?
— Claro.
Y Cirilo le sirve un poco de caldo a Hades y juntos se ponen a comer el caldo cuando Hades le pregunta a Cirilo:
— Ví que el Diablo y Jesús te pidieron un poco de caldo y tu no les quisiste dar ¿por qué a mi me ofreciste sin que yo te lo pidiera?
— Ah Señor, lo que pasa es que Usted SI es justo.
— ¿Justo? ¿A qué te refieres con "justo"?
— En que para Usted no hay pobres ni ricos, guapos ni feos, grandes ni chicos, viejos o jóvenes, enfermos o sanos. Usted agarra pajero, se lleva a todos por igual.
Y así, el buen de Cirilo terminó su caldo junto con Hades.
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