Yuri Knorozov
Ciencia
En marzo de 1945, mientras las soviéticas bombas del mariscal Zhukov caían sobre Berlín, un soldado raso ukraniano entró en un edificio para buscar un lugar donde descansar. Sin darse cuenta habían entrado a la biblioteca nacional del Tercer Reich. Antes de que las bombas destruyeran el edificio, el soldado salvó algunos libros, uno de ellos era una edición que reproducía los códices Dresde, París y Madrid de los antiguos mayas.
Ese soldado era Yuri Valentinovich Knorozov y su vida es una de las aventuras intelectuales más fascinantes del siglo XX.
Knorozov nación en Ukrania, en noviembre de 1922, dentro de una familia de intelectuales la cual poseía rutinas y hábitos inusuales. Fue un joven excéntrico y brillante, el cual podía tocar el violín, traducir a Heine o hacer dibujos de gran mérito artístico. Luego del bachillerato (del cual fue expulsado), se trasladó a Moscú a estudiar egiptología. Podía leer en árabe, chino, japonés y griego.
La segunda guerra mundial lo sorprendió con 17 años y fue enrolado en una unidad de artillería.
Luego del fin de la guerra, Knorosov continuó sus estudios sobre egiptología y lenguas orientales hasta titularse y obtener un trabajo en el prestigioso centro de estudio étnicos de Leningrado (la actual San Petesburgo). Fue cuando buscaba un tema para sus estudios de posgrado, que el profesor de Knorozov lo reto a intentar descifrar los glifos mayas. La respuesta de Knorosov fue aprender español para leer las notas del Obispo Diego de Landa.
Landa había sido el primer Obispo de Yucatán, en el sglo XVI. Fue acusado de abuso de autoridad y tuvo que regresar a España para enfrentar el prolongado proceso. Durante los años que duró el juicio, Landa escribió un libro sobre los hábitos y tradiciones mayas, entre ellas la escritura. Por desgracia el libro se perdió para siempre en los confines de la burocracia colonial española, pero una copia resumida fue encontrada en el siglo XIX por un estudioso fránces. A pesar de ello nadie pudo darle sentido a las notas sobre la escritura maya que Landa había transcrito. Nadie hasta que Knorozov se dedicó a estudiarlo, no desde el punto de vista arqueológico sino lingüístico.
La rutina de Knorosov rayaba entre la lucidez extrema, la locura y la pasión. Poseía un cómodo y gran sofá junto a la ventana, comenzaba a leer y a tomar notas a las 10 de la mañana y era común que terminara pasada la media noche. Silenciosamente, su sirviente le colocaba un plato con bocadillos cerca del sofá, Knorozov comía mientras leía. La rutina no variaba ni los sábados ni los domingos. A pesar de esto hábitos, que sugieren desaliño, Knorozov era un hombre elegante, siempre impecablemente vestido.
Debido a sus estudios comparativos en lingüística, Knorozov sabía que, invariablemente, todo pueblo que comienza a escribir pasa en pocas décadas de lo logográfico a lo fonético, y los mayas habian escrito durante siglos, no tenía porque ser diferente con ellos. Además, Knorosov no poseía prejuicios racistas: a diferencia de todos los mayistas occidentales, aprendió el maya moderno, pues era evindente que lo que reflejaban los glifos era este idioma, y muchas palabras debían ser las mismas.
El tiempo le daría la razón, y hoy cualquiera que prentenda pasar por mayista debe hablar al menos una lengua maya.
El desciframianto de los glifos mayas habíase considerado imposible pues el mayor experto en estudios mayas, el inglés Erick Thompson, consideraba que dicha escritura se trataba de logogramas, es decir, que cada símbolo correspondía a un palabra completa, por ejemplo, para nosotros un círculo rojo con una franja roja cruzandolo representa "No" o "Prohibido" , pero se necesita un contexto dado para entenderlo, no se puede "leer". Thompson afirmaba que, debido al paso del tiempo, ya no era posible conocer esa relación directa símbolo->palabra. La autoridad de Thompson era tan grande que sólo una de sus críticas desacreditaba cualquier otra teoría al respecto.
Knorozov respondió a eso con su hoy histórico artículo de 1952 "Antiguos escrituras en América Central" donde afirmaba que la escritura maya no era logográfica, sino fonética, es decir, que cada símbolo correspondía a un conjunto de sílabas que se pronunciaban para emitir la palabra. Knorozov aceptaba que en la escritura maya había logogramas, remanentes de etapas anteriores, pero esencialmente la escritura maya resultó muy parecida a las escrituras de otras partes del mundo, como la escritura "katakana" japonesa donde las sílabas son una combinación consonante-vocal (CV).

El artículo mostraba un claro y bien llevado razonamiento sobre las razones por las cuales los glifos eran fonéticos. Sin embargo Thompson y el resto de las vacas sagradas occidentales desacreditaron el artículo, el cual era precedido por una loa marxista compuesta por las autoridades del instituto de San Petesburgo y en la cual Knorozov no tuvo nada que ver.
Fue la próxima generación de mayistas estadounidenses los que le darían la razón a Knorozov y gracias a ello hoy podemos conocer detalles históricos de los mayas. Es una lástima pensar en todo lo que la barbarie española destruyó pues los mayas poseían bibliotecas enteras que fueron dadas al fuego.
Así fue como un hombre, en su pequeña habitación y su sofá frente al río Neva, descifró la escritura que otros hombres, a 2000 años de distancia y 25 mil kilómetros, habían elaborado. Debido a su creciente fama, las autoridades soviéticas cuidaban a su "joya", lo cual equivale a decir que lo tenían casi prisionero. No fue sino hasta un año después de la caída del muro, en 1990, cuando Knorozov, por invitación expresa del presidente de Guatemala, pudo tener frente de sí a los glifos que tanto había estudiado.
Como a todos, Baakal (Palenque) lo embrujó.
Yuri Knorozov murió, en 1999.
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Comentblogs:Me parecio muy interesante tu comentario acerca de Yuri Knòrosov.
2006-09-10 15:46:23-05











