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Biologia \ Aspectos generales de los bonsai Aspectos generales de los bonsai
Este artículo ha sido consultado en 618 ocasiones. ¿QUÉ ES UN BONSAI?
Las dos sílabas de la palabra japonesa bonsai se traducen literalmente como "árbol en un cuenco", pero cuando se combinan adquieren un significado enteramente más trascendente. Un bonsai es una planta colocada en un recipiente estéticamente amónico, que ha sido sometida a determinadas técnicas de horticultura y escultura para crear una imagen de árbol. Por una parte estas imágenes son virtualmente réplicas exactas de sus primos de tamaño grande. Por otra, pueden llegar a ser esculturas casi abstractas, inspiradas por los paisajes de la imaginación.
Un bonsai no es una variedad naturalmente enana, ni tampoco se le trata con una poción especial para detener su crecimiento, el cual no se restringe confiando las raíces en una maceta, sino por medio de una poda y un desmoche constante. El cuidador decide enteramente el tamaño y la forma, y su habilidad hortícola y artística determina también su salud eventual y su calidad estética.
ANTIGÜEDAD DE UN BONSAI
Un bonsai no tiene por qué ser antiguo para ser bueno. Es perfectamente posible crear un delicioso arbolito en una tarde, aunque hasta que se ha consolidado en su maceta no es un verdadero bonsai.
Una vez aclarado este punto, los bonsais mejoran con el tiempo. La textura de la corteza, el torneado del tronco, la estructura de las ramas, las ramitas finas y su forma requieren tiempo para desarrollarse, incluso con una mayo que ayude. Con el paso de los años, y con los cuidados y atenciones correctos, un buen bonsai puede convertirse en un bonsai mejor. Sin embargo, un árbol joven mal diseñado sólo puede llegar a ser un árbol viejo mal diseñado, por lo cual es esencial obtener la forma básica correctamente desde el principio.
ORIGENES
Se desconoce cuando se cultivó el primer bonsai, pero sabemos que los antiguos chinos cultivaron paisajes miniaturizados en recipientes planos. Estos jardines miniatura completos con árboles, rocas y musgo, o pejing, fueron los antecesores de los bonsais. Los primeros testimonios gráficos de penjing aparecieron en murales de templos chinos durante la dinastía Han, alrededor del año 200 a.
de C.
Las plantaciones de árboles individuales llegaron más tarde, aunque no se sabe exactamente cuándo. Se llamaron pun-sai, la raíz china de la palabra japonesa bonsai. En realidad, los caracteres japoneses y los chinos para ambos términos son idénticos. Cuando los chinos invadieron Japón en la Edad Media introdujeron, entre otras cosas, la religión budista. En esa época los monjes eran custodios de todas las formas de herencia cultural y llevaron con ellos su lenguaje escrito, su arte y sus bonsais. Durante siglos la propiedad de los bonsais estuvo restringida a personas nobles y de alta alcurnia. Por aquel entonces todos los bonsais se creaban a partir de antiguos árboles desmedrados recogidos en las montañas, donde su constante batalla con el duro entorno había restringido su tamaño y les había dado formas nudosas y retorcidas. Se llego a reverenciar tanto la tenacidad de estos árboles que se les atribuyeron cualidades espirituales, que serían heredadas por sus propietarios.
No fue hasta este siglo cuando el ciudadano normal empezó a practicar bonsai, y entonces ya se había convertido en un arte disciplinado, altamente refinado y estructurado. Fue tal la implicación de los artistas dedicados al bonsai que un grupo de ellos decidió llevar más lejos su arte formando la "villa del bonsai", Omiya, que ahora es un suburbio exterior de Tokyo y una meca para los entusiastas del bonsai de todo el mundo.
BONSAI: ¿ARTE U HORTICULTURA?
En su nivel máximo, el bonsai es escultura pura; el vegetal vivo proporciona el medio mientras que la horticultura suministra los medios con los cuales crea el artista. Sin embargo, la satisfacción que cada persona obtiene al cultivar bonsais variará según sus propósitos. Por ejemplo, un jardinero entusiasta puede considerar al bonsai como un nuevo desafío hortícola, al igual que un amante de las plantas que viva en un piso con sólo un balcón como jardín. Por otra parte, una persona con base artística puede descubrir que el bonsai es el mejor medio para conseguir la plenitud creativa.
Si es principiante, probablemente le interese más la horticultura y esté algo inquieto por la aplicación de las técnicas. Pero al cabo de poco tiempo adquirirá confianza al ver que sus árboles responden al tratamiento. A medida que aumente su confianza, probará nuevas ideas. Algunos de estos experimentos tendrán éxito, pero es inevitable que otros fracasen. Sin embargo, con cada fracaso se aprende un poco más, hasta llegar a comprender lo que la naturaleza le permite hacer, y también lo que no debe hacer. Por tanto, independientemente de que desee cultivar bonsais como desafío hortícola o artístico, lo más importante es que disfrute con su afición.
INSPIRACIÓN
Estamos rodeados por árboles de un tipo u otro, los cuales constituyen naturalmente la base de la inspiración de todos los artistas del bonsai. Pero contemplar los árboles no basta, sino que realmente tiene que verlos profundamente para analizar su estructura, de modo que pueda reproducir las imágenes más auténticas en miniatura.
Si pide a un niño de ocho años que dibuje un árbol, probablemente le presentará un tronco marrón recto coronado por un círculo verde macizo. El niño sabe que el tronco es gris en vez de marrón, y que un árbol tiene ramas visibles que soportan una copa que en realidad no es redonda. Aún así, los niños carecen de la capacidad analítica necesaria para trasladar el papel estos conocimientos.
La mayoría de adultos poseen esta capacidad, pero aprender cómo utilizarla aplicada al bonsai puede exigir cierta práctica. Hay que pasar todo el tiempo que sea posible estudiando a los árboles, ejemplares aislados o grupos, especialmente durante los meses de invierno, cuando son claramente visibles las estructuras de las variedades caducifolias. Observará que las ramas de los árboles más jóvenes tienden a crecer hacia arriba, mientras que las de los más viejos son más horizontales. Podrá ver que todas las ramas crecen hacia el espacio despejado más próximo en el follaje para alcanzar la luz. Los árboles jóvenes que crecen cerca de otros mayores también se apartan de sus vecinos por la misma razón.
Si mira hacia el follaje de los pinos viejos observará que las ramas giran en todas direcciones, reflejando el influjo del tiempo atmosférico sobre los flexibles tallos jóvenes. También encontrará jins y sharis naturales y podrá averiguar cómo se formaron hace años. No hace falta viajar hasta escarpadas laderas de las montañas para ver todo esto, ya que están alrededor nuestro, en los parques y jardines, y forman la base de muchos estilos de bonsai.
Sin embargo, si observa aún más detenidamente, estará en el camino para un buen tratamiento. En la montaña los árboles crecen en suelos pobres y delgados y están expuestos a vientos fuertes y a tormentas. Su constante lucha por la superviviencia les confiere un inmenso carácter: ramas giradas y retorcidas, raíces a la vista por la erosión del suelo y troncos casi despojados de su corteza. Aquí esta la fuente de inspiración de estilos tales como azotado por el viento, raíces sobre rocas, literati y cascadas.
LA IMPORTANCIA DE LA FOTOGRAFÍA
Dondequiera que viaje lleve una cámara para fotografiar lo que vea. Pronto tendrá una valiosa colección de fotografías de referencia, que serán muy útiles al trabajar con material nuevo y difícil.
También es una buena idea llevar un archivo fotográfico de sus bonsais y de su desarrollo en el transcurso de los años. Quizá los cambios sean demasiado sutiles para apreciarlos en sus inspecciones diarias, pero cuando mire las fotos hechas hace dos o tres años, las diferencias pueden ser muy impresionantes. Poder recordar gráficamente cuánto se ha desarrollado un árbol en sólo pocos años puede ser muy alentador.
Guarde sus fotos en un álbum y anote la fecha en que se hicieron. Junto a cada foto apunto otros detalles, tales como tierra utilizada, época de trasplante, régimen de nutrición y cualquiera otra información de posible interés para el futuro. Comprobará que consultará frecuentemente estas anotaciones, y si alguna vez se vendiera el bonsai, su historial aumentará su valor para el nuevo propietario.
TAMAÑO Y EDAD
Una de las primeras preguntas que toda persona hace en su encuentro inicial con un bonsai es: ¿Cuántos años tiene?. Es natural la fascinación ante esos ejemplares de apariencia antigua, y la consideración de que sucesivas generaciones de pacientes artistas los han cuidado. En muchos casos, especialmente con árboles recolectados en el bosque, es imposible saber la edad exacta, tan sólo se puede adivinar. Tal como un famoso maestro en bonsai dice: "Nunca se debe preguntar su edad a una mujer bella".
Lamentablemente, nos pocos comerciantes sin escrúpulos aprovechan esta fascinación por la edad de los bonsais, y la exageran para cobrar más por sus ejemplares. Si la imagen es de un árbol de ochenta años, sostienes que ésa es su verdadera edad. El engaño puede descubrirse fijándose en factores tales como la textura inmadura de la corteza y en heridas de poda sin curar. No obstante, esos comerciantes son escasos y no suelen ser especialistas en bonsai.
Una vez haya cultivado unos cuantos bonsais, se dará cuenta de la escasa importancia que tiene realmente la edad verdadera comparada con la edad aparente. Más significativo es el tiempo que el árbol ha sido tratado como bonsai. Incluso esto es de importancia secundaria en comparación con la belleza de la forma, el color y la textura.
El tamaño es otro factor cuya importancia se ha exagerado frecuentemente. Se supone a menudo que cuando mayor es el bonsai, más viejo es, y por consiguiente mejor. No es cierto. También se cree a menudo que los bonsais mayores son más difíciles de crear y de mantener técnica y estéticamente. Tampoco es cierto.
En realidad un bonsai pequeño o shohin exige más ingenio y paciencia, porque el artista tiene que trabajar con menos elementos, pese a lo cual ha de aspirar a los mismos niveles estéticos aplicables a los árboles más grandes.
Un bonsai shohin exige también atención mucho más constante. Las macetas se secan antes, las ramas sobresalen del diseño más frecuentemente y, si se le deja crecer demasiado tiempo, agotará la energía de las ramitas delgadas, haciendo que se marchiten y mueran.
CUIDADOS
Es conveniente cultivarlos en el exterior durante todo el año. En el caso de las especies tropicales y subtropicales, éstos han de protegerse de las temperaturas bajas durante la época más fría, protegiéndolos en un invernadero frío muy bien iluminado. En todo caso, si se cultiva en el interior de casa, debe estar lejos de fuentes de calor y junto a una ventana muy luminosa, sin sol directo, sólo durante la época fría del año (otoño/invierno).
RIEGO
Se ha de regar cuando la superficie de la tierra comienza a secarse y de forma abundante, es decir, hasta que salga por el drenaje. Esto suele suceder dependiendo de muchos factores (época del año, clima de la zona, actividad del árbol, situación, etc.) y, por tanto, el riego puede ser necesario varias veces al día en verano o cada dos o tres días en invierno.
Regaremos con una regadera de agujeros finos, una primera vez humedeciendo la tierra por encima y una segunda vez al cabo de unos minutos, a fondo, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje de la maceta, evitando el encharcamiento de la tierra.
La mejor agua que se puede utilizar es la de lluvia, ya que es la que absorben las raíces de los árboles en su estado natural. Al utilizar agua de uso corriente se recomienda dejarla reposar como minimo 24Hs, ya que de este modo gran parte del cloro y demás químicos dañinos quedan en el fondo del recipiente.
La pulverización de las hojas sólo debe emplearse cuando se haya aplicado un tratamiento fungicida preventivo en primavera y otro en otoño, de lo contrario aparecerán los hongos, especialmente si el cultivo es interior o invernadero.
Si la maceta está muy seca, o el agua no penetra bien en el suelo, debes sumerjir la maceta en agua y dejarla reposar unos minutos. No obstante, este sistema de riego sólo debes utilizarlo en caso de emergencia y nunca como un método habitual de riego.
ABONO
El más adecuado es el abono orgánico sólido para bonsái. Hay que abonar especialmente durante los períodos de crecimiento y formación de yemas (primavera y otoño). Si usas fertilziante químico líquido debes seguir las instrucciones del fabricante, generalmente cada 15 días, durante en primavera y otoño. En período de reposo vegetativo, dejar de abonar, salvo que su cultivo sea interior. No se deben abonar plantas débiles o enfermas, ni durante los treinta días posteriores a un trasplante o poda.
PODA
Hay dos clases:
-
Poda de mantenimiento: Sirve para formar poco a poco el bonsái y para acentuar las formas deseadas. Para hacerlo e podan las ramitas cuando tienen 7 u 8 pares de hojas, cortando por encima de los 2 ó 3 primeros pares de hojas. Se han de quitar las hojas amarillas y los brotes del tronco.
-
Poda drástica o de formación: Consiste en podar el bonsái drásticamente para darle la forma que se quiere. La forma de poda más drástica es la que se realiza destinada a los ejemplares en escoba: cuando se quiere crear este estilo se debe cortar el tronco con una navaja afilada en bisel o cóncavamente para que las ramas que surjan lo hagan desde el mismo punto. Y para que éstas crezcan hacia arriba conviene rodear el corte con un cartón opaco que sobresalga unos 5 centímetros para que las ramitas se dirijan hacia arriba disimulando la cicatriz. En el corte se debe untar la herida con una hormona cicatrizante.
TRASPLANTE
Cada vez que la tierra se haya agotado (cada 2 ó 3 años) es necesario trasplantarlos, dependiende de la especie y situación de cada ejemplar, recortando a la vez parte de las raíces y podando las ramas en una proporción similar. En general, suele hacerse al comienzo de la primavera, justo cuando las yemas están hinchadas pero los brotes aún no se han abierto, cortando entre 1/3 y 2/3 de las raíces, aunque puede haber casos en los que no sea necesario. Esta operación es delicada y si no se está seguro de que el bonsái sobreviva es mejor no podar las raíces o consultar con un aficionado o un profesional. En cualquier caso, el volumen de raíces que dejamos debe ser superior al volumen de copa o parte aérea.
MUSGO
El musgo es una parte decorativa opcional de nuestros bonsáis, que le da a nuestro arbolito una ayuda manteniendo más húmeda la tierra durante la época más seca, además de darle una hermosa textura y tonalidad verde a nuestro árbol. No obstante, aunque el musgo resulta agradable visualmente, es necesario que no cubra más del 50% de la superficie de la maceta para que las raíces puedan respirar y podamos realizar un riego adecuado observando la situación en la que se encuentra la superficie de la tierra.
CLASIFICACIÓN POR ESTILO
De acuerdo a su estilo los bonsái se clasifican en:
-
Chokkan - Es el clásico estilo vertical formal de tronco recto, con la usual silueta triangular
-
Moyogui - Estilo vertical informal donde se reconoce la silueta triangular pero el tronco es sinuoso
-
Shakan - Estilo de tronco inclinado no más allá de 45°, reconocible la silueta triangular
-
Han Kengai - Semicascada, con un ápice del tronco ubicado bajo el borde de la maceta y otro en estilo vertical chokkan o moyogui
-
Kengai - Cascada, el ápice del tronco se encuentra claramente bajo el borde de la maceta es equivalente a un estilo vertical puesto cabeza abajo.
-
Han Kengai - Semi cascada, el ápice del árbol se encuentra debajo del límite superior del vaso pero por encima del fondo del mismo.
-
Fukinagashi - Barrido por el viento, en este estilo se simula los árboles que han crecido en la cima de una montaña dominada por vientos fuertes que soplan siempre en la misma dirección. Toda la masa del árbol se encuentra inclinada hacia a un costado.
-
Neagari - Raíces expuestas, usando cualquiera de los estilos de tronco descritos pero donde las raíces del árbol se encuentran visibles, usualmente sobre una roca.
-
-
Hokidachi. Este bonsai da la apariencia de una escoba al revés. El tronco debe ser vertical y las ramas en abanico.
-
Ikadabuki Bonsai estilo "balsa". El tronco se entierra horizontalmente. Las ramas fingirán troncos verticales.
-
Tachiki Estilo erguido informal. Con tronco único, curvas bien fijas, y se debe acentuar menos en la copa del árbol.
-
Netsuranari Presenta varios árboles que crecen de una única raíz.
-
Sokan Tiene 2 troncos que crecen de una sola base, el tronco principal (madre) y un tronco pequeño (hijo).
Clasificación por tamaño
De acuerdo a su tamaño los bonsái se clasifican en:
-
Shito o Keshitsubo - Bonsái no mayor a 5 cm de envergadura, posible de transportar en la "punta del dedo"
-
Mame - De 5 a 15 cm de altura, posible de transportar en la "palma de la mano"
-
Komono - De 15 a 40 cm
-
Chumono - De entre 40 y 80 cm
-
Omono - 80 cm o más
JIN Y SHARI
Uno de los efectos más llamativos que se puede dar a un bonsái para hacerle aparecer como un árbol viejo, es mediante el uso de las técnicas de Jin o Shari que corresponden, respectivamente, al retiro de la corteza, el floema y el cambium de un tronco o una rama para crear un área de madera muerta, la que idealmente debe ser tratada con una solución de polisulfuro de calcio para evitar el ataque de hongos y proporcionar un aspecto blanco-plata.
¿QUÉ ES UN BONSAI?
Las dos sílabas de la palabra japonesa bonsai se traducen literalmente como "árbol en un cuenco", pero cuando se combinan adquieren un significado enteramente más trascendente. Un bonsai es una planta colocada en un recipiente estéticamente amónico, que ha sido sometida a determinadas técnicas de horticultura y escultura para crear una imagen de árbol. Por una parte estas imágenes son virtualmente réplicas exactas de sus primos de tamaño grande. Por otra, pueden llegar a ser esculturas casi abstractas, inspiradas por los paisajes de la imaginación.
Un bonsai no es una variedad naturalmente enana, ni tampoco se le trata con una poción especial para detener su crecimiento, el cual no se restringe confiando las raíces en una maceta, sino por medio de una poda y un desmoche constante. El cuidador decide enteramente el tamaño y la forma, y su habilidad hortícola y artística determina también su salud eventual y su calidad estética.
ANTIGÜEDAD DE UN BONSAI
Un bonsai no tiene por qué ser antiguo para ser bueno. Es perfectamente posible crear un delicioso arbolito en una tarde, aunque hasta que se ha consolidado en su maceta no es un verdadero bonsai.
Una vez aclarado este punto, los bonsais mejoran con el tiempo. La textura de la corteza, el torneado del tronco, la estructura de las ramas, las ramitas finas y su forma requieren tiempo para desarrollarse, incluso con una mayo que ayude. Con el paso de los años, y con los cuidados y atenciones correctos, un buen bonsai puede convertirse en un bonsai mejor. Sin embargo, un árbol joven mal diseñado sólo puede llegar a ser un árbol viejo mal diseñado, por lo cual es esencial obtener la forma básica correctamente desde el principio.
ORIGENES
Se desconoce cuando se cultivó el primer bonsai, pero sabemos que los antiguos chinos cultivaron paisajes miniaturizados en recipientes planos. Estos jardines miniatura completos con árboles, rocas y musgo, o pejing, fueron los antecesores de los bonsais. Los primeros testimonios gráficos de penjing aparecieron en murales de templos chinos durante la dinastía Han, alrededor del año 200 a.
de C.
Las plantaciones de árboles individuales llegaron más tarde, aunque no se sabe exactamente cuándo. Se llamaron pun-sai, la raíz china de la palabra japonesa bonsai. En realidad, los caracteres japoneses y los chinos para ambos términos son idénticos. Cuando los chinos invadieron Japón en la Edad Media introdujeron, entre otras cosas, la religión budista. En esa época los monjes eran custodios de todas las formas de herencia cultural y llevaron con ellos su lenguaje escrito, su arte y sus bonsais. Durante siglos la propiedad de los bonsais estuvo restringida a personas nobles y de alta alcurnia. Por aquel entonces todos los bonsais se creaban a partir de antiguos árboles desmedrados recogidos en las montañas, donde su constante batalla con el duro entorno había restringido su tamaño y les había dado formas nudosas y retorcidas. Se llego a reverenciar tanto la tenacidad de estos árboles que se les atribuyeron cualidades espirituales, que serían heredadas por sus propietarios.
No fue hasta este siglo cuando el ciudadano normal empezó a practicar bonsai, y entonces ya se había convertido en un arte disciplinado, altamente refinado y estructurado. Fue tal la implicación de los artistas dedicados al bonsai que un grupo de ellos decidió llevar más lejos su arte formando la "villa del bonsai", Omiya, que ahora es un suburbio exterior de Tokyo y una meca para los entusiastas del bonsai de todo el mundo.
BONSAI: ¿ARTE U HORTICULTURA?
En su nivel máximo, el bonsai es escultura pura; el vegetal vivo proporciona el medio mientras que la horticultura suministra los medios con los cuales crea el artista. Sin embargo, la satisfacción que cada persona obtiene al cultivar bonsais variará según sus propósitos. Por ejemplo, un jardinero entusiasta puede considerar al bonsai como un nuevo desafío hortícola, al igual que un amante de las plantas que viva en un piso con sólo un balcón como jardín. Por otra parte, una persona con base artística puede descubrir que el bonsai es el mejor medio para conseguir la plenitud creativa.
Si es principiante, probablemente le interese más la horticultura y esté algo inquieto por la aplicación de las técnicas. Pero al cabo de poco tiempo adquirirá confianza al ver que sus árboles responden al tratamiento. A medida que aumente su confianza, probará nuevas ideas. Algunos de estos experimentos tendrán éxito, pero es inevitable que otros fracasen. Sin embargo, con cada fracaso se aprende un poco más, hasta llegar a comprender lo que la naturaleza le permite hacer, y también lo que no debe hacer. Por tanto, independientemente de que desee cultivar bonsais como desafío hortícola o artístico, lo más importante es que disfrute con su afición.
INSPIRACIÓN
Estamos rodeados por árboles de un tipo u otro, los cuales constituyen naturalmente la base de la inspiración de todos los artistas del bonsai. Pero contemplar los árboles no basta, sino que realmente tiene que verlos profundamente para analizar su estructura, de modo que pueda reproducir las imágenes más auténticas en miniatura.
Si pide a un niño de ocho años que dibuje un árbol, probablemente le presentará un tronco marrón recto coronado por un círculo verde macizo. El niño sabe que el tronco es gris en vez de marrón, y que un árbol tiene ramas visibles que soportan una copa que en realidad no es redonda. Aún así, los niños carecen de la capacidad analítica necesaria para trasladar el papel estos conocimientos.
La mayoría de adultos poseen esta capacidad, pero aprender cómo utilizarla aplicada al bonsai puede exigir cierta práctica. Hay que pasar todo el tiempo que sea posible estudiando a los árboles, ejemplares aislados o grupos, especialmente durante los meses de invierno, cuando son claramente visibles las estructuras de las variedades caducifolias. Observará que las ramas de los árboles más jóvenes tienden a crecer hacia arriba, mientras que las de los más viejos son más horizontales. Podrá ver que todas las ramas crecen hacia el espacio despejado más próximo en el follaje para alcanzar la luz. Los árboles jóvenes que crecen cerca de otros mayores también se apartan de sus vecinos por la misma razón.
Si mira hacia el follaje de los pinos viejos observará que las ramas giran en todas direcciones, reflejando el influjo del tiempo atmosférico sobre los flexibles tallos jóvenes. También encontrará jins y sharis naturales y podrá averiguar cómo se formaron hace años. No hace falta viajar hasta escarpadas laderas de las montañas para ver todo esto, ya que están alrededor nuestro, en los parques y jardines, y forman la base de muchos estilos de bonsai.
Sin embargo, si observa aún más detenidamente, estará en el camino para un buen tratamiento. En la montaña los árboles crecen en suelos pobres y delgados y están expuestos a vientos fuertes y a tormentas. Su constante lucha por la superviviencia les confiere un inmenso carácter: ramas giradas y retorcidas, raíces a la vista por la erosión del suelo y troncos casi despojados de su corteza. Aquí esta la fuente de inspiración de estilos tales como azotado por el viento, raíces sobre rocas, literati y cascadas.
LA IMPORTANCIA DE LA FOTOGRAFÍA
Dondequiera que viaje lleve una cámara para fotografiar lo que vea. Pronto tendrá una valiosa colección de fotografías de referencia, que serán muy útiles al trabajar con material nuevo y difícil.
También es una buena idea llevar un archivo fotográfico de sus bonsais y de su desarrollo en el transcurso de los años. Quizá los cambios sean demasiado sutiles para apreciarlos en sus inspecciones diarias, pero cuando mire las fotos hechas hace dos o tres años, las diferencias pueden ser muy impresionantes. Poder recordar gráficamente cuánto se ha desarrollado un árbol en sólo pocos años puede ser muy alentador.
Guarde sus fotos en un álbum y anote la fecha en que se hicieron. Junto a cada foto apunto otros detalles, tales como tierra utilizada, época de trasplante, régimen de nutrición y cualquiera otra información de posible interés para el futuro. Comprobará que consultará frecuentemente estas anotaciones, y si alguna vez se vendiera el bonsai, su historial aumentará su valor para el nuevo propietario.
TAMAÑO Y EDAD
Una de las primeras preguntas que toda persona hace en su encuentro inicial con un bonsai es: ¿Cuántos años tiene?. Es natural la fascinación ante esos ejemplares de apariencia antigua, y la consideración de que sucesivas generaciones de pacientes artistas los han cuidado. En muchos casos, especialmente con árboles recolectados en el bosque, es imposible saber la edad exacta, tan sólo se puede adivinar. Tal como un famoso maestro en bonsai dice: "Nunca se debe preguntar su edad a una mujer bella".
Lamentablemente, nos pocos comerciantes sin escrúpulos aprovechan esta fascinación por la edad de los bonsais, y la exageran para cobrar más por sus ejemplares. Si la imagen es de un árbol de ochenta años, sostienes que ésa es su verdadera edad. El engaño puede descubrirse fijándose en factores tales como la textura inmadura de la corteza y en heridas de poda sin curar. No obstante, esos comerciantes son escasos y no suelen ser especialistas en bonsai.
Una vez haya cultivado unos cuantos bonsais, se dará cuenta de la escasa importancia que tiene realmente la edad verdadera comparada con la edad aparente. Más significativo es el tiempo que el árbol ha sido tratado como bonsai. Incluso esto es de importancia secundaria en comparación con la belleza de la forma, el color y la textura.
El tamaño es otro factor cuya importancia se ha exagerado frecuentemente. Se supone a menudo que cuando mayor es el bonsai, más viejo es, y por consiguiente mejor. No es cierto. También se cree a menudo que los bonsais mayores son más difíciles de crear y de mantener técnica y estéticamente. Tampoco es cierto.
En realidad un bonsai pequeño o shohin exige más ingenio y paciencia, porque el artista tiene que trabajar con menos elementos, pese a lo cual ha de aspirar a los mismos niveles estéticos aplicables a los árboles más grandes.
Un bonsai shohin exige también atención mucho más constante. Las macetas se secan antes, las ramas sobresalen del diseño más frecuentemente y, si se le deja crecer demasiado tiempo, agotará la energía de las ramitas delgadas, haciendo que se marchiten y mueran.
CUIDADOS
Es conveniente cultivarlos en el exterior durante todo el año. En el caso de las especies tropicales y subtropicales, éstos han de protegerse de las temperaturas bajas durante la época más fría, protegiéndolos en un invernadero frío muy bien iluminado. En todo caso, si se cultiva en el interior de casa, debe estar lejos de fuentes de calor y junto a una ventana muy luminosa, sin sol directo, sólo durante la época fría del año (otoño/invierno).
RIEGO
Se ha de regar cuando la superficie de la tierra comienza a secarse y de forma abundante, es decir, hasta que salga por el drenaje. Esto suele suceder dependiendo de muchos factores (época del año, clima de la zona, actividad del árbol, situación, etc.) y, por tanto, el riego puede ser necesario varias veces al día en verano o cada dos o tres días en invierno.
Regaremos con una regadera de agujeros finos, una primera vez humedeciendo la tierra por encima y una segunda vez al cabo de unos minutos, a fondo, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje de la maceta, evitando el encharcamiento de la tierra.
La mejor agua que se puede utilizar es la de lluvia, ya que es la que absorben las raíces de los árboles en su estado natural. Al utilizar agua de uso corriente se recomienda dejarla reposar como minimo 24Hs, ya que de este modo gran parte del cloro y demás químicos dañinos quedan en el fondo del recipiente.
La pulverización de las hojas sólo debe emplearse cuando se haya aplicado un tratamiento fungicida preventivo en primavera y otro en otoño, de lo contrario aparecerán los hongos, especialmente si el cultivo es interior o invernadero.
Si la maceta está muy seca, o el agua no penetra bien en el suelo, debes sumerjir la maceta en agua y dejarla reposar unos minutos. No obstante, este sistema de riego sólo debes utilizarlo en caso de emergencia y nunca como un método habitual de riego.
ABONO
El más adecuado es el abono orgánico sólido para bonsái. Hay que abonar especialmente durante los períodos de crecimiento y formación de yemas (primavera y otoño). Si usas fertilziante químico líquido debes seguir las instrucciones del fabricante, generalmente cada 15 días, durante en primavera y otoño. En período de reposo vegetativo, dejar de abonar, salvo que su cultivo sea interior. No se deben abonar plantas débiles o enfermas, ni durante los treinta días posteriores a un trasplante o poda.
PODA
Hay dos clases:
-
Poda de mantenimiento: Sirve para formar poco a poco el bonsái y para acentuar las formas deseadas. Para hacerlo e podan las ramitas cuando tienen 7 u 8 pares de hojas, cortando por encima de los 2 ó 3 primeros pares de hojas. Se han de quitar las hojas amarillas y los brotes del tronco.
-
Poda drástica o de formación: Consiste en podar el bonsái drásticamente para darle la forma que se quiere. La forma de poda más drástica es la que se realiza destinada a los ejemplares en escoba: cuando se quiere crear este estilo se debe cortar el tronco con una navaja afilada en bisel o cóncavamente para que las ramas que surjan lo hagan desde el mismo punto. Y para que éstas crezcan hacia arriba conviene rodear el corte con un cartón opaco que sobresalga unos 5 centímetros para que las ramitas se dirijan hacia arriba disimulando la cicatriz. En el corte se debe untar la herida con una hormona cicatrizante.
TRASPLANTE
Cada vez que la tierra se haya agotado (cada 2 ó 3 años) es necesario trasplantarlos, dependiende de la especie y situación de cada ejemplar, recortando a la vez parte de las raíces y podando las ramas en una proporción similar. En general, suele hacerse al comienzo de la primavera, justo cuando las yemas están hinchadas pero los brotes aún no se han abierto, cortando entre 1/3 y 2/3 de las raíces, aunque puede haber casos en los que no sea necesario. Esta operación es delicada y si no se está seguro de que el bonsái sobreviva es mejor no podar las raíces o consultar con un aficionado o un profesional. En cualquier caso, el volumen de raíces que dejamos debe ser superior al volumen de copa o parte aérea.
MUSGO
El musgo es una parte decorativa opcional de nuestros bonsáis, que le da a nuestro arbolito una ayuda manteniendo más húmeda la tierra durante la época más seca, además de darle una hermosa textura y tonalidad verde a nuestro árbol. No obstante, aunque el musgo resulta agradable visualmente, es necesario que no cubra más del 50% de la superficie de la maceta para que las raíces puedan respirar y podamos realizar un riego adecuado observando la situación en la que se encuentra la superficie de la tierra.
CLASIFICACIÓN POR ESTILO
De acuerdo a su estilo los bonsái se clasifican en:
-
Chokkan - Es el clásico estilo vertical formal de tronco recto, con la usual silueta triangular
-
Moyogui - Estilo vertical informal donde se reconoce la silueta triangular pero el tronco es sinuoso
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Shakan - Estilo de tronco inclinado no más allá de 45°, reconocible la silueta triangular
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Han Kengai - Semicascada, con un ápice del tronco ubicado bajo el borde de la maceta y otro en estilo vertical chokkan o moyogui
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Kengai - Cascada, el ápice del tronco se encuentra claramente bajo el borde de la maceta es equivalente a un estilo vertical puesto cabeza abajo.
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Han Kengai - Semi cascada, el ápice del árbol se encuentra debajo del límite superior del vaso pero por encima del fondo del mismo.
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Fukinagashi - Barrido por el viento, en este estilo se simula los árboles que han crecido en la cima de una montaña dominada por vientos fuertes que soplan siempre en la misma dirección. Toda la masa del árbol se encuentra inclinada hacia a un costado.
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Neagari - Raíces expuestas, usando cualquiera de los estilos de tronco descritos pero donde las raíces del árbol se encuentran visibles, usualmente sobre una roca.
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Hokidachi. Este bonsai da la apariencia de una escoba al revés. El tronco debe ser vertical y las ramas en abanico.
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Ikadabuki Bonsai estilo "balsa". El tronco se entierra horizontalmente. Las ramas fingirán troncos verticales.
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Tachiki Estilo erguido informal. Con tronco único, curvas bien fijas, y se debe acentuar menos en la copa del árbol.
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Netsuranari Presenta varios árboles que crecen de una única raíz.
-
Sokan Tiene 2 troncos que crecen de una sola base, el tronco principal (madre) y un tronco pequeño (hijo).
Clasificación por tamaño
De acuerdo a su tamaño los bonsái se clasifican en:
-
Shito o Keshitsubo - Bonsái no mayor a 5 cm de envergadura, posible de transportar en la "punta del dedo"
-
Mame - De 5 a 15 cm de altura, posible de transportar en la "palma de la mano"
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Komono - De 15 a 40 cm
-
Chumono - De entre 40 y 80 cm
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Omono - 80 cm o más
JIN Y SHARI
Uno de los efectos más llamativos que se puede dar a un bonsái para hacerle aparecer como un árbol viejo, es mediante el uso de las técnicas de Jin o Shari que corresponden, respectivamente, al retiro de la corteza, el floema y el cambium de un tronco o una rama para crear un área de madera muerta, la que idealmente debe ser tratada con una solución de polisulfuro de calcio para evitar el ataque de hongos y proporcionar un aspecto blanco-plata.
Última actualización: 2008-01-06 14:00:45-06
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