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Mundo Maya \ Los hijos de la selva
Mundo Maya
Los hijos de la selva

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Yaxchilan

Cuando en los albores del siglo XVI los españoles arribaron a la península de Yucatán encontraron una serie de pequeñas y toscas ciudades amuralladas. Estas ciudades se proclamaban descendientes de Chichén-Itzá y se atacaban violenta e intermitentemente unas con otras conformando efímeras alianzas. Habían desarrollado una técnica alfarera de producción basada en moldes, la cual poseía escaso mérito artístico. Las pirámides que se encontraban en su interior eran pequeñas y zafias. Aún cuando un grupo reducido de príncipes había conservado la capacidad de leer y escribir, no levantaban estelas para conmemorar el fin de los katunes pues habían perdido la mayoría de los conocimientos astronómicos y calendáricos de sus antepasados. Los europeos pueden ser acusados de una serie infinita de atrocidades durante la conquista y colonización de América, pero ciertamente, no fueron los responsables del fin de la civilización maya, cuando ellos llegaron el máximo esplendor de la civilización maya había concluído siglos atrás.

La civilización maya clásica floreció durante 650 años, del 250 al 900 D.C. Si bien recientemente algunos arqueólogos han propuesto el año 300 A.C. cómo fecha de inicio debido a que desde esa época ya se encuentran todos los elementos para considerar a cierta ciudades como clásicas (dinastías poíticas, panteón establecido, construcciones de piedra, arco de piedras saledizas, ceremonia de sangrado ritual). Sea como fuese el hecho es que los mayas comenzaron a levantar estelas con el sistema calendárico de cuenta larga más o menos por la época en que el emperador Diocleciano establecía una industria de fabricación de mártires cristianos.

Uno de lo vicios de los arqueólogos mayas es que en sus textos, implícitamente, presentan a “sus chicos“ como aislados del resto de mesoamérica. Ciertamente algunas ciudades mayas por su ubicación geográfica eran de difícil acceso y poseían rasgos únicos, pero lo cierto es que los mayas son parte de una corriente histórica de pueblos con características similares. Cuando en los años cincuenta los arqueólogos que desenterraron el sitio arqueológico de la venta sugirieron que los olmecas habían precedido a los mayas, los mayológos, —comandados por Erick Thompson—, pusieron el grito en el cielo. Luego, con las comprobaciones del carbono 14 quedó claro que los Olmecas habían erigido grandes construcciones de piedra, pergeñado un alfabeto jeroglífico, fabricado una fina alfarería y esculpido las cabezas de hombres-jaguar (los rostros de sus dinastías gobernantes), desde el año 3200 a.C., es decir, muchos siglos antes de que cualquier cosa que pudiese llamarse civilización surgiera en tierras mayas. La cultura olmeca es particularmente importante para entender el origen de los mayas.

Los arqueólogos les llaman olmecas, pero en realidad no sabemos el nombre de ese pueblo que floreció en la región que hoy ocupan el sur de Veracruz y Tabasco. Como ya señalamos, comparados con los olmecas los mayas parecen uno pueblo relativamente reciente. Los estudios indican que buena parte de lo que conocemos como civilización maya posee profundas raíces en el mundo olmeca, si bien a los mayas les toca todo el mérito de haberlo llevado a alturas hasta antes nunca alcanzadas. No es imposible que incluso entre los mayas hubiesen descendientes de antiguos olmecas emigrados al este. Pero quizás esto es especular demasiado.

Lo que si podemos decir es que investigaciones comparativas recientes, muestran que muchos diseños de orfebrería maya son sin duda inspirados en joyas olmecas, las cuales permanecieron en poder de las distintas aristocracias mayas durante siglos. Algo más importante que la orfebrería son la religión y sobre todo los ciclos religiosos que rigieron no sólo la vida de los mayas sino la de todos los habitantes de mesoamérica hasta la llegada de los españoles. El ciclo sagrado de 260 días, (o ciclo tzolkin maya) fue heredado por los mayas de su vecinos olmecas. Todos los pueblos mesoaméricanos desde los olmecas hasta los mexicas siguieron este ciclo sagrado. Sin embargo, fueron los mayas los que integraron este ciclo a un complejísimo sistema calendárico que incluía el año vago de 360 días, el ciclo de Venus de 584 días, el ciclo lunar de 28 días y el “siglo“ ritual de 52 años. Todo estos haciendo uso de su sistema vigésimal de numeración.

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La historia de la civilización Maya se ha dividido en cuatro períodos principales. El primero es el período preclásico o, como prefiere llamarlo Thompson, formativo y abarca de 1100 a. C. al 200 d. C. Le sigue el período Clásico del 200 d. C. al 950, aproximadamente. El tercero es el período llamado mexicano del 950 al 1200 de nuestra era. Y por último tenemos el período de absorción del 1200 hasta la conquista de Yucatán. A parte de esta división en periodos existe una subdivisión entre ellos, pero por el momento no las veremos. Formalmente, se considera que la civilización Maya concluyó en 1697, con la toma de la isla-ciudad-estado de Tayasal por tropas españolas.

A su vez, geográficamente la civilización Maya se divide en tres zonas: Las tierras altas de Guatemala, el Petén, y las tierras bajas del norte. Todas están ubicadas en el trópico, pero sus características geográficas son muy diferentes. Las tierras altas son frías y muchas veces en ellas hay niebla gran parte del año, sobre todo por las mañanas. La zona del petén es lo más próximo a lo que típicamente se considera una selva tipo Hollywood: enormes y pequeños ríos cruzan por todos lados llenos de ranas y sapos, gigantescos árboles de donde cuelgan lianas, enredaderas y orquídeas, la humedad y el calor convierten cualquier caminata, por breve que sea, en un baño sauna donde la ropa se empapa de sudor y humedad y uno siente incómodo los pantalones. Los insectos son tan numerosos y hacen tanto escándalo, que a veces hay que alzar la voz para que a uno lo puedan escuchar. Una alfombra de hojas muertas, liquen, hongos y musgo cubre el suelo invisible y uno, como buen citadino, teme pisar a cada paso una víbora o un escorpión. En la noche es muy frecuente ver revolotear unas hermosas mariposas, enormes y negras, además pueden verse volando los cocuyos, que son unos escarabajos parecidos a las luciernagas pero con una luz mucho mayor. En una semana que estuve en Palenque vi más de cinco tarántulas, para un aracnófobo como yo, esas fueron muchas arañas. En esa selva, tan generosa como hostil, y que sin duda amaron y odiaron, los mayas construyeron su gran civilización.

La zona del norte es bastante parecida a la central, salvo que la tierra es bastante plana, sin cerros ni colinas, la lluvia es más escasa y el suelo es calizo, lo que hace a la vegetación menos alta y abundante. Es la región de los cenotes, pozos naturales que se hicieron por el derrumbe del "techo" de las cavernas subterráneas por las que que serpentean ríos a todo lo ancho de Yucatán. La única zona que cuenta con accidentes geográficos es una cordillera de grandes colinas al oeste de la península, en lo que se conoce como zona Puuc, que es donde se encuentra Uxmal, ciudad maya post-clásica famosa por el exquisito y minucioso trabajo en la mampostería de sus edificios.

Según el historiador británico Gibbon, el criterio fundamental que marca la diferencia entre un grupo civilizado y la barbarie radica en la escritura, y es precisamente este rasgo lo que con mayor fuerza determina lo que se llamó el periodo Clásico, pues es a partir de la presencia de la escritura alrededor del año 200 d. C. es cuando éste empieza. Pero además de la escritura este período se caracterizó por el uso en la arquitectura del arco falso o de piedras saledizas y la construcción de edificios rectangulares o cuadrados (nunca circulares), el culto a los chaques, —deidades agrícolas que desde el cielo regaban al mundo de lluvia con sus calabazas llenas de agua—, junto con los chaques estaba Itzamná, una especie de dragón de la fertilidad mesoamericano que habitaba en los cielos. Además, dentro de este período la ostentación del poder estuvo en manos de dinastías políticas las cuales, --conforme avanzan las lecturas de los textos clásicos--, cada vez se nos presentan más con una naturaleza político-militar y menos como teocrática. Esto, por supuesto, no quiere decir que los gobernentes estuviesen exentos de funciones religiosas. Una de las ceremonias más importantes era la «ceremonia de la visión», donde el gobernante y su esposa principal, seguramente estimulados por una potente droga alucinógena, se sangraban las orejas, la lengua (y en el caso del Alach Uinic, el pene) haciendo uso de espinas de raya. La sangre, que quizás no era suya, sino de los dioses, se recogia en papel de corteza, el cual era posteriormente quemado junto con pom, el incienso purificador de los mayas. Durante esta ceremonia, los dioses concedían a los gobernantes la oportunidad de ponerse en contacto con su antepasados muertos, incluso con aquellos antepasado mítico-divinos, que eran la base genealógica de las dinastías gobernantes.

Uno de los datos más importantes que los estudios mayas han arrojado en últimas fechas son los que indican que el ajaw o rey maya, no era un ser todopoderoso ni (a diferencia del Papa romano) poseía en sus acciones la infalibilidad. Los palacios mayas eran un nido de chismes y luchas intestinas entre las diferentes familias reales de las ciudades. Y si bien el título de gobernante era heredado de padre a hijo y excepcionalmente, como en el caso de Zax Kuk y Pacal, de madre a hijo, las familias luchaban por prebendas y canonjías, conspirando para que sus miembros fueran colocados como virreyes de ciudades subalternas. Este es el caso de Bonampak, ciudad periférica cuyo gobernante provenía de la gran ciudad de Palenque. De este modo, los gobenantes mayas debían tener cuidado de balancear el poder entre estas familias. Por si eso no bastara, siempre existía la posibilidad de que el ajaw fuera capturado y decapitado por una ciudad rival. Esto fue lo que sucedío con Ocho-Conejo, rey de la gran ciudad de Copán, el cual fue recortado en una cabeza (como le gustaba decir al dictador Stalin) por la pequeña ciudad de Quirigúa. ¡No era tan sencillo ser rey de una ciudad maya clásica!

MuralesenBonampak,Chiapas


Última actualización: 2007-04-29 10:57:00-05



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