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Agora Este artículo ha sido consultado en 511 ocasiones. Adolfo Aguilar Zinser ha producido un debate interesante en los medios con su frase "para los Estados Unidos, somos el patio trasero". La cuestión no es si somos el patio trasero o no (pues lo somos, indudablemente), sino si es pertinente que un diplomático de alto rango suelte esos “garbanzos de a libra” que descalabran a más de uno. No me interesa el caso de Aguilar Zínser en particular, sino más bien, deseo abordar la cuestión de si ha llegado el momento de reevaluar la posición de México frente a la comunidad internacional. Tradicionalmente nuestro país ha seguido la doctrina Estrada, creo que el conjunto de ideas que conforman el pensamiento del canciller Estrada nunca debió de llevarse a nivel de lo que es, es decir, nunca debió convertirse en una doctrina. El apoyo de los gobiernos priístas a la doctrina Estrada no se produjo a raíz del convencimiento en la autodeterminación de los pueblos y la no intervención. Se produjo por la débil legitimidad de los gobiernos priístas, dicha conciencia de ilegitimidad se resolvió en una hipersensibilidad a la crítica externa; “la mejor manera de que no me critiquen es censurado toda crítica entre países” fue el razonamiento que siguieron los presidentes mexicanos al adoptar la doctrina estrada. Recordemos como le dolían al expresidente Salinas los calificativos de la prensa europea al comentar sobre su ilegítimo arribo al poder: Salinas era un gran fan de la doctrina Estrada. Pero el seguimiento de dicha doctrina llevo también, al aislamiento y a la pasividad diplomática. Al contrario de lo que se esperaba, México nunca fue percibido como un país neutral y justo, nunca fue esa Suiza de América. Por el contrario, para los equipos diplomáticos de otros países, era claro que México era un país “comodón”, el cual no se metía al baile zapateado porque tenía una cola muy larga; la doctrina Estrada cayó como anillo al dedo. Pero en la actual etapa post-priísta que vive el país, ¿no habríamos de pensar en una nueva manera de conducir nuestros asuntos con respecto al resto de los países? Y si estamos de acuerdo en ello ¿cuál podría ser esta manera? Es claro que tiene que ser una que refleje los valores del país. Por ejemplo, la doctrina Estrada es inadecuada con respecto a la no intervención en otros países, por intervención aquí nos nos referimos a una acción de tipo militar sino a un posición que refleje los valores del país con respecto a una situación dada. Sé muy bien que la frase “refleje los valores” suena excluyente pero — si se piensa detenidamente— en realidad existen ciertos valores que concuerdan con las izquierdas y derechas mexicanas. Por ejemplo, todos estamos de acuerdo en que un valor general mexicano es la defensa de la democracia frente a otras formas de organización social, propongo que esa defensa se explicite y sirva de guía en nuestra diplomacia. Además de la democracia otro pilar diplomático son los derechos humanos, la conservación del medio ambiente y el respeto a la diversidad. Por supuesto, el acento en cada tema en particular dependerá del gobierno en turno, se espera que un gobierno derechista no participe mucho en discusiones internacionales sobre diversidad sexual. Lo importante aquí es que México debe ser mucho más participativo en la construcción del perfil humano global que en en la actualidad se está construyendo. Debe ser más claro y agresivo al momento de exponer sus opiniones sobre ecología, comercio y derecho internacional. El presidente debe hacer mención con mucho más frecuencia de que los países que no refrenden el protocolo de Kyoto atentan contra el planeta y la economía mundial. El canciller Derbez debe dejar claro que México considera como un derecho humano fundamental —y no negociable— el consumo de cierto número de calorías por cada ser humano. Esto sólo puede hacerse si se es congruente con la política interna: la reciente destitución de la subsecretaria Marie Claire Acosta ha puesto en descrédito la intención gubernamental de luchar contra las violaciones a los derechos humanos ¿con qué cara podríamos criticar a Cuba o a la border patrol? La estrategia diplomática de ser invisibles no ha dado resultados, es tiempo de que México busque un lugar más sobresaliente en el plano internacional, pero eso sólo lo puede hacer si es exitoso al interior. Última actualización: 2007-04-29 10:56:59-05 |
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