Miedo y dominación
Geopolìtica
Miedo y dominación
Las relaciones de Estados Unidos con México y América Latina pasan por una fase de restructuración que tiende hacia la formación de estados autoritarios en la región. A nivel ideológico y represivo, la imposición del sistema de dominación neoliberal de comienzos de los años 90 no significó una ruptura con el modelo anterior. Tras el triunfo de la revolución cubana en 1959, John F. Kennedy utilizó una doble vía para consolidar la hegemonía estadunidense en el área: la Alianza para el Progreso y el militarismo. De la mano de la Doctrina de Seguridad Nacional, Washington y los ejércitos latinoamericanos definieron al “enemigo interno”: el comunista, el tupamaro, el montonero, los “cívicos” de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas y la Liga 23 en México, como encarnación de la “antipatria” y la “subversión atea”. La contrainsurgencia echó mano de la guerra sucia, los escuadrones de la muerte y el paramilitarismo en el campo, y condujo al terrorismo de Estado, con un alto saldo de ejecuciones sumarias extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturados, presos políticos y exiliados. También aplicó la guerra de baja intensidad contra la Nicaragua sandinista e invadió Granada y Panamá.
Tras la autodisolución de la Unión Soviética (1989), a la par del neoliberalismo, Washington impulsó la “guerra” a las drogas: el narcotráfico como sustituto del fantasma comunista. El 11 de septiembre de 2001 dio a la administración de Bush la oportunidad para un golpe de Estado técnico en Estados Unidos y la imposición de la Ley Patriótica. Y con el uso de la mentira como arma de guerra invadió Afganistán e Irak. Asimismo, inició la “guerra contra el terrorismo”, como enemigo unificador.
Si la Doctrina de Seguridad Nacional fue un instrumento ideológico-militar apto para contrarrestar los movimientos de liberación nacional en los años 60/70, hoy, tras la larga noche de la dictadura del pensamiento único neoliberal, el imperio, las oligarquías vernáculas y sus administradores cipayos han venido trabajando en la construcción social del miedo y de los nuevos enemigos internos para imponer su modelo de dominación.
Los tres ejes claves para la construcción del miedo y remilitarizar el nuevo Estado autoritario son el terrorismo, incluido el eje del mal, con Cuba y Venezuela a escala regional; el populismo radical (Hugo Chávez, Evo Morales, López Obrador), y el crimen organizado. Mediante esos enemigos míticos, elusivos e impredecibles –que actúan de distractores administrados y potenciados por los medios de difusión masiva como propagandistas de la “razón de Estado”– el sistema busca legitimar el uso de la fuerza y genera de facto un Estado de excepción provisto de nuevas leyes de carácter represivo que recortan las garantías individuales y colectivas.
El nuevo Estado militarizado se presenta como el “salvador” y, según dice Robinson Salazar, con el juego de la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado “encarcela a la sociedad”. Nos vigila. Limita los espacios públicos. Invade la privacidad de la persona. Impone leyes antiterroristas a imagen y semejanza de la Ley Patriótica. Discrimina. Fomenta la delación. El no te metas.
El miedo construye escenarios de riesgos en la subjetividad colectiva y altera la vida cotidiana mediante la angustia, el temor y una sensación de peligro latente. Ante el temor de la sociedad, y como forma de fomentar la fragmentación social y el individualismo, de erosionar la vida comunitaria y la solidaridad, el sistema genera imaginarios de exclusión: guetos, barrios amurallados en fraccionamientos con seguridad privada.
La imposición de un nuevo modelo policial-militar está en función de objetivos económicos que tienden a cristalizar a través de megaproyectos regionales como el Plan Colombia-Iniciativa Andina, el Plan Puebla-Panamá y la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana. Elaborados por el Banco Mundial y el BID, tales proyectos sirven a grandes corporaciones multinacionales. Vienen por el petróleo, el gas natural, el agua de los ríos para generar electricidad, el uranio, la biodiversidad. Buscan generar corredores multinodales para extraer por tierra, mar y aire nuestros recursos e inundar nuestros mercados con sus productos. Tales proyectos se inscriben en lo que John Saxe-Fernández ha llamado la “geopolítica del desalojo”: promueven la contrarreforma agraria y el vaciamiento forzoso de tierras, muchas veces por medio del paramilitarismo y/o empresas de “contratistas privados” compuestas por mercenarios.
En ese contexto se inscriben la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN); el Plan México, símil del Plan Colombia, y la reactivación del Plan Puebla-Panamá, que para este año tiene prevista la interconexión eléctrica del sur-sureste de México con Centroamérica. Eso tiene que ver con Carlos Slim, la Halliburton, Chevron y otras corporaciones de Estados Unidos, pero también con un puñado de empresas españolas que llevan a cabo la reconquista de América: Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa, Repsol, entre otras. Lo que conecta con la designación de Juan Camilo Mouriño en Gobernación, con el proyecto calderonista-priísta de privatizar Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, con La Parota en Guerrero y el achicamiento del cerco militar y paramilitar en Montes Azules sobre las autonomías zapatistas.
La construcción del miedo y la fabricación de nuevos enemigos –incluida la enésima “guerra” contra el narcotráfico– sirven al gran capital. En función de ello necesitan legitimar la “mano dura” y aterrizar las armas de la Iniciativa Mérida para reprimir al pueblo, que se viene organizando desde debajo de múltiples maneras, acumulando fuerza, elaborando proyectos alternativos. Es porque el pueblo avanza en conciencia y organización que los que mandan necesitan militarizar más al Estado.
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Miguel Ángel Granados Chapa - Plaza Publica
Geopolìtica
Mouriño nació en Madrid el primero de agosto de 1971, hijo de Carlos Mouriño y María de los Ángeles Terrazo Blanco, ambos naturales de Galicia. Ella nació en Avión, el mismo pueblo de donde son originarios los Vázquez Raña. Sin embargo, fue presentada por su ahora muy conocido hijo menor como mexicana, al optar por la nacionalidad del país al que llegó a los 7 años de edad. El 2 de octubre de 1989 Mouriño obtuvo certificado de nacionalidad mexicana por nacimiento por ser “hijo de madre mexicana”. Para efecto de su registro como candidato a diputado federal, Mouriño hizo certificar notarialmente ese documento, el 7 de abril de 1997. Ni ante la secretaría de Relaciones exteriores ni ante la autoridad electoral mostró el certificado de naturalización de su señora madre, si lo hay, indispensable para saber si fue expedido cuando la familia residía en España o si fue obtenido tras llegar a México en 1978.
La opción que hizo Mouriño en 1989, dos meses después de cumplir 18 años de edad, no fue óbice para que se ostentara como súbdito español. El diario campechano El sur mostró que en agosto de 1996 Mouriño ingresó a territorio mexicano mediante el pasaporte 8800581 expedido por el Ministerio de relaciones exteriores de España a través de su consulado en Miami, y obtenido en la época en que el ahora secretario de Gobernación estudiaba en la Universidad de Tampa.
Se diría que la actual redacción del artículo 30 de la Constitución valida el status jurídico de Mouriño para ingresar en el gabinete formal. La fracción III de ese precepto extiende la condición de mexicanos por nacimiento (requisito para ser secretario de estado según el artículo 90 de la propia carta constitucional) a los hijos de padres mexicanos por naturalización, o de padre o madre en esa circunstancia. Pero el texto data apenas del 20 de marzo de 1997, y por lo tanto no es aplicable a quienes nacieron en fecha anterior. Al decidir obtener la nacionalidad mexicana en 1989 Mouriño partió del supuesto de que no la tenía.
A mayor abundamiento, el artículo 32 reformado también hace once años, establece que “el ejercicio de los cargos y funciones para los cuales, por disposición de la presente Constitución, se requiera ser mexicano por nacimiento, se reserva a quienes tengan esa calidad y no adquieran otra nacionalidad”. La portación de un pasaporte español mostró que en su momento, si no es que actualmente aún, Mouriño había adquirido otra nacionalidad, lo que también lo inhabilita para el cargo.
Es probable, en consecuencia, que la actuación del nuevo huésped principal del ministerio de Bucareli esté afectada por la ilegalidad, por una suerte de incompetencia de origen. El refrendo que el nuevo titular de Gobernación otorgue a los decretos presidenciales, y cada uno de los actos que realice a partir de ayer miércoles puede ser impugnado porque no satisface uno de los requisitos constitucionales para ser secretario de Estado.
Al designarlo no obstante esa fragilidad jurídica, y convertirse con él en infractor de la Constitución, Calderón ha mostrado que las proclamas cotidianas por el estado de derecho son mera palabrería. Mostró también que por encima de la ley está su interés en que la política interior, deficientemente gestionada por el secretario depuesto, quede a cargo de su mano derecha, la persona de mayor confianza entre quienes lo rodean.
Al retirarse contra su voluntad de Bucareli, el ex gobernador de Jalisco Francisco Ramírez Acuña no se ahorró recordar a quien lo nombró y ahora lo despide la antigüedad de su apoyo a su aspiración presidencial. En efecto, en mayo de 2004 el ahora político en desgracia presentó al entonces secretario de Energía –que lo fue sólo por 48 horas más después de aquel lance—como su candidato a la Presidencia de la república, en un rumboso mitin efectuado en el rancho de Abraham González, que seguramente a esta hora habrá dejado de ser subsecretario de Gobernación.
En aquel momento, Mouriño era subsecretario de electricidad en el ministerio que Calderón encabezó por sólo unos meses. Se aducía entonces como razón para que ejerciera ese cargo su experiencia legislativa. En efecto, como diputado en la LVIII legislatura, había encabezado la Comisión de energéticos pero no hay en esos años registro de alguna iniciativa o dictamen que mostrara las capacidades del legislador en esa materia. Más bien se le había asignado ese cargo por la presencia de su familia en el mercado de combustibles en la península de Yucatán, donde el Grupo energético del sureste, fundado por Carlos Mouriño Atanés, pionero de la reconquista española de la economía mexicana, era ya una presencia dominante.
El tránsito de Mouriño a un cargo en el gabinete tiene un ángulo positivo. Como secretario de Gobernación ejercerá atribuciones sobre las que rendirá cuentas, a diferencia del privilegio que lo acompañaba como virtual vicepresidente de la república.
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Retozando en el Pérsico
Geopolìtica
Retozando en el Pérsico
Las noticias no pueden ser más inquietantes: como en 1929, la crisis de la economía estadunidense y mundial se profundiza y los inversionistas, en busca de refugio, se vuelcan al oro y a la compra de acciones del sector bélico-industrial, receptor de grandes subsidios, ya que acapara 70 por ciento del presupuesto del Departamento de Defensa (DdD). Y mientras el proceso comicial en EU procede según lo establecido, la camarilla gobernante se aferra al poder al profundizar su belicismo: Bush se desplazó a Oriente Medio para promover una paz y estabilidad sui generis, auspicia la carrera armamentista mientras siembra cizaña al incitar a los árabes a “aislar” a Irán y genera más tensión diplomilitar: el 14 de enero la prensa informó que EU presentó queja diplomática formal porque, según el DdD, botes de alta velocidad de la Marina de la Guardia Revolucionaria de Irán habrían efectuado “maniobras agresivas” en el estratégico estrecho de Ormuz, “amenazando”, desde los altavoces de sus rápidas lanchas, con “hundir las naves de EU”. El incidente fue aprovechado por la Casa Blanca para incitar a una guerra contra Irán, tan ansiada por la dupla Bush-Cheney bajo el supuesto beneficio electoral para el Partido Republicano. Sin dilación, Washington presentó a Irán como un peligroso agresor. Stephen Hadley, asesor de seguridad nacional, dijo que el episodio “estuvo a punto de ocasionar un cruce de fuego” y Bush añadió que “si Irán atacaba barcos estadunidenses” habría “serias consecuencias”, reiterando su aserto de que esa nación es “una amenaza a la paz mundial”.
Pero de súbito la escenografía bélica se desplomó ante una atónita opinión pública cansada de las mentiras y fraudes informativos típicos de este lamentable gobierno antes durante y después del 11/9, otro suceso usado para hacerse de poderes de guerra, desmontar la Constitución y “justificar” la petroguerra y ocupación colonial de Irak. Información recabada por el New York Times y Gareth Porter revela que los archivos electrónicos con las presuntas amenazas iraníes fueron alterados sugiriendo además exageración y manipulación oficial de los eventos. En su edición del jueves el rotativo mencionó el escepticismo de ex oficiales navales sobre la “versión dramática” y las graves inconsistencias en las cintas usadas como evidencia. Poco después, según difundió la BBC, dos analistas del diario Navy Times de la Marina confirmaron que en el audio “no aparece el ruido de fondo que un equipo de transmisión de radio normalmente captaría en la superficie de una embarcación”.
Pero el encadenamiento de pifias no cesó: ahora la Marina investiga la posibilidad de que un bromista, conocido por los capitanes de barco que operan en la región con el apodo de Mono Filipino, haya interferido sus sistemas de comunicación durante el percance, lo que coloca a la Casa Blanca en una posición en extremo insostenible y al “comandante en jefe” en el ridículo.
El revés de Bush en Ormuz sería irrisorio, si no fuera porque están en juego incontables vidas, la paz y la economía mundiales, así como una colosal devastación. Es temerario retozar en el estrecho de Ormuz, considerado por décadas punto neurálgico de cualquier escenario de la “tercera guerra mundial”: como se advierte en JS-F Petróleo y estrategia (Siglo XXI, 1980) el problema central que impacta la agresividad de Washington en el Oriente Medio es el peligroso orden de probabilidad con que un conflicto militar ahí –dado el carácter vital del petróleo para el funcionamiento de la economía mundial– se podría agravar “escapando a todo control”. Esta línea de análisis, presente en estudios realizados en EU y Rusia, tiene como uno de sus escenarios centrales precisamente el estrecho de Ormuz, que conecta al golfo Pérsico con el Índico y es ruta del petróleo hacia los mercados del mundo.
En este contexto, resalto la diferencia esencial entre el despliegue por parte de la Casa Blanca de Johnson, de operaciones encubiertas en el golfo de Tonkin en agosto de1964, para lograr poderes de guerra y “justificar” la intensificación de la agresión contra Vietnam del Norte y los operativos navales que se detectan ahora en el estrecho de Ormuz: el primer operativo ocurrió en un entramado básicamente táctico y regional en su impacto militar directo. El segundo, que impulsa Bush, se da en un medio global afectado por variables independientes y estratégicas: como señala Michael T. Klare en Blood and Oil (Penguin, 2004) por el estrecho de Ormuz transitan al mercado internacional más de 14 millones de barriles de petróleo diarios, siendo por eso un punto nodal en las operaciones de monitoreo del Comando Central a cargo de las operaciones del DdD en el Oriente Medio. El general Tommy Franks, encargado de ese Comando en 2002, sintetizó el asunto así: “68 por ciento de las reservas probadas del planeta están en la región del Golfo y 43 por ciento de las exportaciones de petróleo del mundo pasan por el estrecho de Ormuz”. Con el barril a casi 100 dólares, el más leve atasco del flujo petrolero tendría efectos globales ruinosos.
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La regresión
Geopolìtica
La regresión
El estallido social que el gobierno panista de facto niega todos los días que se vaya a producir parece, sin embargo, cada vez más cercano por la miopía de quienes se han apoderado del aparato estatal.
1. El proceso político que ha vivido el país entre 1988 y 2000 y en el cual el PAN se ha erigido instrumento de los poderes fácticos, ha sido de una regresión en casi todos los órdenes, y lo que la propaganda oficial insistió en calificar como una “transición democrática” –utilizando los términos que los ideólogos del Pentágono impusieron en América Latina desde los 90–, no ha sido a fin de cuentas más que una operación tendiente a destruir la capacidad soberana del Estado y a cancelar derechos fundamentales del pueblo a fin de poder desmantelar a la nación mexicana.
2. La que ahora se pretende llamar oficialmente “alternancia política”, y que en realidad ha sido desde 1997 un cogobierno del PRI y el PAN, no ha constituido más que una estrategia de recomposición del aparato de dominación política a fin de “legitimar” a las autoridades tras el desgaste de 75 años de gobiernos priístas. Por consiguiente, el Partido Acción Nacional en el gobierno ha negado en los hechos todas sus tesis históricas, y ha sido durante los gobiernos de Fox y de Calderón el partido del fraude electoral, de la corrupción, de la cancelación de los derechos fundamentales del pueblo y de la entrega de los recursos estratégicos de la nación al extranjero.
3. El PAN carece desde hace tiempo de un proyecto y sus actuales cuadros no tienen más propuesta que la de los grupos de la extrema derecha de cualquier país. Desde los años en que Carlos Castillo Peraza fungió como presidente panista (1993-1997) y entendió que el partido fundado por Manuel Gómez Morín carecía ya de una identidad y un proyecto propio, y sus miembros no eran más que pragmatistas de derecha sin escrúpulos, lo vinculó al Partido Popular de España, que se tornó en su modelo, y asumió el perfil neofranquista que tiene ahora como partido del clero conservador, de los empresarios golpistas y de la pequeña burguesía fascistizada.
4. Los panistas en cargos públicos, a nivel estatal como federal, han hecho suyos a su vez todos los vicios que señalaban a los priístas, y han sido mucho más corruptos que aquéllos: han gobernado de manera patrimonialista, obsesionados por los negocios, sin más proyecto político que entregar el país al dominio de las multinacionales para lo cual han recurrido a las prácticas que pretendieron combatir en el PRI durante los 50 años en que fueron una fuerza pequeña de oposición (1939-1988), por lo que reprimen lo mismo a los movimientos sociales –y ahí están encarcelados sin sustento legal Ignacio del Valle, de Atenco, y Flavio Sosa, de la Asamblea Popular de los Pueblo de Oaxaca–, que desaparecen a opositores o acallan a los medios.
5. El gobierno panista de Calderón no oculta su extrema debilidad, pues sabe que es un gobierno sin respaldo social, y ante su compromiso con los poderes trasnacionales para entregarles el sector energético, actúa con pánico frente a un pueblo que a pesar de sus esfuerzos sigue respaldando a López Obrador. De ahí que como todos los poderes de talante totalitario se lance ahora contra las personalidades moderadas y se oponga lo mismo a que Genaro Góngora, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ocupe la presidencia del Instituto Fedela Electoral, que a que la periodista Carmen Aristegui tenga un espacio importante en la radio.
6. El esquema de la actual mecánica del poder no ha sido del todo desastroso para los priístas, pues si el PAN carga con el costo de las políticas antipopulares, la toma de decisiones sigue estando en manos de los priístas. Carlos Salinas de Gortari tiene más poder político que Felipe Calderón, quien actúa como su pelele, no sólo por controlar varias secretarías de Estado y el Congreso (por coducto de de sus esbirros: el senador Manlio Fabio Beltrones y el diputado Emilio Gamboa), sino por su poderío económico, pues es codueño de las principales empresas del país a través de decenas de empresarios que son sus prestanombres, desde Carlos Slim hasta Lorenzo Zambrano, o a los que se encuentra asociados, aquí y en el exterior, desde Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego hasta Jesús de Polanco.
7. Los panistas, a cambio de no intervenir en las grandes decisiones, tienen sus pequeños cotos de poder y han podido apoderarse del aparato estatal, ponerlo al servicio del clero y de los empresarios, y dedicarse ellos mismos a los negocios impunemente. Calderón ha encubierto los gravísimos actos de corrupción de Fox, Marta Sahagún y sus hijos, no sólo porque le debe la silla presidencial a la que llegó por el fraude, sino porque él mismo y sus allegados están dedicados a hacer negocios ilegales.
8. La prepotencia con la que el aventurero gallego Juan Camilo Mouriño (jefe de la Oficina de la Presidencia y vicepresidente de facto de México) se está apoderando del sector energético (Proceso 1627) sólo rivaliza con la actitud desvergonzada en el tráfico de influencias de los cuñados ya no tan incómodos de Calderón, Juan Ignacio Zavala y Diego Hildebrando Zavala.
9. El panismo de hoy no sorprende por su vocación de traicionar a México y entregar los recursos estratégicos del país al capital trasnacional, ni por su esfuerzo en cancelar los derechos sociales de campesinos y trabajadores, o de atentar contra las garantías constitucionales, pues la experiencia desastrosa del corrupto Vicente Fox ya lo exhibió tanto como ahora lo hace el gobierno ilegítimo de Calderón.
10. Los acuerdos de Salinas y el PAN en 1988 llevaron al país no a la democracia, sino a la grave crisis institucional en que se halla ahora, y el dilema de México es el de hace 20 años, nada más que con el país devastado, amplios sectores de la sociedad confundidos y un pueblo al que ha llegado a sus límites.
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EU, FMI y The Economist incitan al remate de Pemex
Geopolìtica
En una semana arreciaron las presiones del Fondo Monetario Internacional (13/12/07), la embajada de Estados Unidos (14/12/07) y de la revista neoliberal británica The Economist (19/12/07) sobre el delamadridista-panista Calderón: el atribulado “gerente del desempleo”, quien carece de mandato y legitimidad para privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex), como ordenan los cánones y cañones anglosajones e hispanos que avalaron su imposición.
¿Podrá una minoría, el duopolio neoliberal panista-priísta (apuntalado en Washington, Londres y Madrid), imponer su capricho privatizador a la apabullante mayoría que repudia el remate de Pemex por la puerta trasera al peor postor y al mejor impostor?
De tal dimensión histórica es el significado de la “segunda independencia de México” y su última batalla de destino geopolítico. Después de congratular a Calderón por su obediencia ciega (v. gr. la reforma de pensiones), un funcionario de quinta David Robertson (DR), “subdirector del hemisferio americano” del moribundo Fondo Monetario Internacional (FMI), alegó que llegó el tiempo de la “reforma energética”. Luego de admitir que su fuerte no era el conocimiento petrolero (nota: sin comentarios) repitió los sofismas de los sicofantes de The New York Times (ver Bajo la Lupa, 11/3/07).
La amenaza de la embajada estadunidense es perturbadora: fuga de capitales foráneos en caso de no operar las reformas laboral, educativa y energética (sic).
The Economist, a cuyo país se le agotaron sus reservas en el Mar del Norte (por lo que codicia adueñarse de la “sexta potencia petrolera mundial”), rumia lo expectorado por Reyes-Heroles Jr. y Georgina Kessel y fustiga que los “recientes tres (nota: ¿nada más?) directores” del “monopolio estatal” han sido “acusados de corrupción”.
Se equivoca: la corrupción neoliberal es viciosamente circular desde hace casi 30 años y nadie se salva, no se diga la totalidad de los subsiguientes secretarios de Energía, varios refugiados en el siniestro cuan ignaro Comité de Energía del Senado, donde gozan de patente de corso para rematar a Pemex.
La mendaz revista neolibeal británica abulta la ineptitud de Pemex que “no sabe resguardar sus instalaciones”, pero que no dice ser deliberada para privatizar los oleoductos, mientras oculta que las gasolineras han sido privatizadas a Hidrosina; mejor dicho, al eje Robledo-Karam Kassab (los hermanos madracistas William, Paul y Gabriel) que goza de “alianzas estratégicas” con Mobil y Bardahl (recientemente premiada por la Kessel).
Con tanta manzana podrida, ¿no sería mejor realizar una auditoría ciudadana, antes del remate sumario, para fumigar a los “amigos” energéticos de los Reyes-Heroles aglutinados durante más de un cuarto de siglo (ver Bajo la Lupa, 7/10/07)?
La camarilla senatorial del calderonista Rubén Camarillo en el siniestro cuan ignaro Comité de Energía realiza un “debate privado (¡súper sic!), técnico (¡extra sic!)” para “conseguir un consenso multipartidista (sic) en febrero”.
El secreto consiste en dar la vuelta a la Constitución: “privatizar la refinación (nota: ¡casi la mitad del negocio!), el transporte y la distribución” (nota: ¡nada más!), imitando la privatización zedillista del gas, mediante el cambio de las “leyes secundarias”, según los sofismas legaloides y las chicanerías de un tal “César Hernández, del CIDAC” (nota: consultora de membrete del cordobista-zedillista Luis Rubio Freidberg, firmante con Reyes-Heroles Jr. del infame documento Nuevos Horizontes, de septiembre 01).
The Economist amenaza: “seguro habrá protestas”, pero “Calderón estará inclinado a correr el riesgo (¡súper sic!)”. ¿Dan EU, Gran Bretaña y España luz verde para la represión militar con el fin de adueñarse de nuestros hidrocarburos?
¿Por qué no se atreve el muy desequilibrado The Economist a entrevistar a AMLO, el genuino líder de la oposición ciudadana, para que se entere de lo que piensa la mayoría, en lugar del infaltable David Shields (alias Shell), portavoz oficioso británico, además de dos papanatas muy a modo, presuntamente controlados por un ex director delamadridista de Pemex en la aciaga fase zedillista, muy mimado por las piratas Shell y Repsol YPF?
The Economist fue fundada con el dinero de la extracción del petróleo mexicano en su fase privatizada, por lo que desea desnacionalizar a Pemex para regresarla al periodo anterior de 1938, cuando se despachaba con la cuchara grande.
Quizá los del siniestro Comité de Energía del Senado lo ignoren, pero el fundamentalista neoliberal sirio-argentino Carlos Menem se les adelantó hace 17 años con una total privatización (no en lo oscurito como aquí), con el fracaso estrepitoso subsecuente, cuando regaló la petrolera estatal argentina YPF a la pirata Repsol, hoy a la deriva (ver Bajo la Lupa, 26/12/07).
No contó el cataclismo privatizador de la desregulación eléctrica y gasera en California (“síndrome Enron”), imitado por la clandestina privatización zedillista del gas, pero, ¿no cuentan tampoco los fallidos experimentos neoliberales energéticos en Argentina que ha echado reversa?
¿Qué les pasa, senadores (mejor dicho cenadores) del siniestro Comité de Energía? ¿Tan hambrientos andan con sus omisiones trianguladas sin detenerse a reflexionar el grave daño que causan a la nación, ya no se diga a su seguridad nacional?
Entendemos que pedimos demasiado al Senado/Cenado. Una de las características históricas del distócico neoliberalismo “mexicano” (gracias a la connivencia de Estados Unidos) es que no sabe construir: solamente destruye; no compra, sino remata; es depredador por antonomasia.
La mayoría del siniestro cuan ignaro Comité de Energía manifiesta una sicópata adhesión al desfalleciente neoliberalismo global que le ha permitido prohijar durante un cuarto de siglo el coyotaje triangulado (y de paso ocultar el agujero negro del Fobaproa /IPAB que aún no es auditado) de la pestilente cleptocracia y su publicitada “renovación (sic) moral (¡súper sic!) de la sociedad (sic)”. De la Madrid fue el hijo adoptivo (políticamente expresado) de Reyes-Heroles padre, y mejor ni hablemos de las “mulas de Troya” y tramoya de un sector del PRD cooptado por el entreguista calderonismo.
¿Avalarán el Ejército y la Armada los últimos baluartes de la soberanía la desnacionalización de Pemex para complacer aviesos intereses particulares locales y foráneos? ¿Se puede ser “leal” a tanta deslealtad a la patria y a su patrimonio?
¿Quién detendrá el entreguismo del delamadridista-panista Calderón, fundamentalista neoliberal agazapado en su delirante unilateralismo energético, quien ostensiblemente recibe órdenes foráneas para rematar a Pemex, aun por la vía militar?
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Geopolítica del desalojo
Geopolìtica
Geopolítica del desalojo
“Imperialización” y no “globalización” es la categoría adecuada para explicar lo que ocurre en la economía y la política del país. La privatización y extranjerización sigilosa e inconstitucional de Pemex-CFE y la apertura total a la producción subsidiada de maíz, frijol, caña de azúcar y leche en polvo de EU, al entrar en vigor el capítulo agropecuario del TLCAN en 2008, son ejemplos de un fenómeno de larga data, cuya intensidad y ritmo se acelera. Es, además, un “diseño demográfico” que expulsa anualmente a 600 mil connacionales, centrado en una guerra de clase desplegada en nombre de la tasa de ganancias desde el Banco Mundial (BM), el FMI y el BID, con las desleales complicidades empresarial-gubernamentales de acá. Pero no es un proceso lineal: la imperialización sucede bajo una dinámica compleja con una atroz ruina de la economía popular y de la clase media, que incluye una “geopolítica del desalojo”, en medio de agudas contradicciones y, paradójicamente, de una “crisis oligárquico-imperial” con fuertes impactos constitucionales y en los equilibrios cívico-militares.
La historia del país muestra que desregulación bancaria, aperturismo comercial, especulación financiera, explotación de la fuerza de trabajo y depredación de los recursos naturales desembocaron en ciclos de guerra civil que cobraron poco más de un millón de vidas. El subdesarrollo, el desempleo y la polarización, lejos de aminorar, se acrecientan con el TLC, gestado bajo impulso, préstamos y recetas del BM-FMI y del BID, parte de un “bilateralismo intensivo” que ahora Bush, con el aval de Calderón, amplía a la “seguridad nacional”, el derecho penal y el Poder Judicial.
El proceso, con nombres y apellidos, emana de una red de complicidades, intereses y transas de clase acentuadas desde la crisis de 1982 y del sometimiento neoliberal a las ambiciones y lucros del capital monopolista de dentro y de fuera, consignados en Forbes y en el portafolio de negocios de Pemex. Ello con su cauda de despidos –cientos de miles de ferrocarrileros, trabajadores y técnicos de Pemex-CFE, “desalojados” de sus puestos de trabajo– y del desarme de los contratos colectivos.
El “modelo”, lejos de conducirnos al primer mundo, como proclamaban tecnocracia e intelectuales “anexos”, ahogó al país y su vital sector agropecuario en más desempleo, sometimiento y subdesarrollo, “expulsando” a millones, en su mayoría hombres entre los 15 y 45 años, forzados a migrar. El BM, promotor de la apertura, reconoce que el campo expelió a un cuarto de su población en 10 años. En EU ya residen 29 millones de mexicanos, 19 millones de ellos nacidos allá.
La “geopolítica del “desalojo”, que envía al norte a millares de personas para que se desempeñen como nannies, cocineros, domésticas, jardineros, recolectores de basura, etcétera, se intensificará 10 por ciento en 2008, dejando en el camino miles de “indocumentados”, perseguidos, rechazados, muertos o ingresados en campos de detención. Lo que es acompañado de un asimétrico flujo migratorio “de norte a sur”, como detectó Mike Davis (TomDispatch.com 12/10/07), compuesto de masas de estadunidenses que ingresan a México “para gozar de retiros gloriosos de bajo presupuesto y de segundos hogares comprables en México”. Según Davis, el número de “gringos” que viven en México creció con el TLCAN “de 200 mil a un millón (una cuarta parte de todos los expatriados de EU)”. Y con más de 70 millones de ellos “aguardando expectantes su retiro dentro de las próximas dos décadas, los expertos predicen una marejada de inmigración barata buscando climas cálidos… La demanda de tierra está subiendo el valor de la propiedad en detrimento de los habitantes locales, que junto a sus niños terminan viviendo en tugurios o simplemente se ven forzados a emigrar al norte, mostrando el lado de la medalla del aumento de la invasión”.
Debe concitar atención el magno desalojo de mexicanos de su espacio nacional y la mencionada “invasión” (silenciosa), como otro motivo de fondo de la política económica, demográfica y de seguridad de EU, impulsada desde Los Pinos y Hacienda. Las consecuencias geopolíticas, perceptibles en Baja California, son extensivas a todo México. No es algo nuevo, como apreciará quien recuerde el papel de los “colonos” en la anexión de Texas a EU: Davis advierte que la generación de baby-boomers (nacidos entre 1946 y 1964) no está sólo preparando “un retiro eventual”, sino que “está especulando cada vez más en propiedades y condominios mexicanos llevándose sus tiendas tipo Hooters, Burger King y Starbucks”. Si no es frenado, este asimétrico dinamismo “migratorio”, de ida y vuelta, “probablemente produzca una marginalización social intolerable y la devastación ecológica”.
Ya docenas de grupos campesinos, de trabajadores y derechos humanos y los comercializadores agrícolas (La Jornada, 31/12/07, p. 7) advierten que este esquema provocará “una catástrofe económica y social para la mayoría de los productores, inseguridad alimentaria y vulnerabilidad para la seguridad y gobernabilidad” del país.
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La Navidad de los pobres
Geopolìtica
La Navidad de los pobres
Las fiestas navideñas son cada vez más ajenas a su origen histórico y religioso; los tumultos en los centros comerciales, las angustias por la cena y las exigencias para consumir o vacacionar con precios de temporada alta, ninguna relación tienen con la humildad, sencillez y profundo mensaje de solidaridad originales. La Navidad es la fiesta cristiana del nacimiento de Jesús; su celebración adquiere diferentes características entre las distintas iglesias, sin embargo, su antecedente se ubica en las fiestas romanas del solsticio de invierno. Era tiempo de frío en que los grupos sociales se juntaban para protegerse y compartir los escasos alimentos que tenían debido a las inclemencias del tiempo. “Los débiles se unen en las Navidades para protegerse del lobo –nos dice simbólicamente el pensador italiano Franco Avicolli–; los que son poderosos no requieren de esta unidad, utilizan sus propios medios”.
En el siglo XIII se fue conformando la tradición cristiana de celebrar la Navidad. El 25 de diciembre de cada año se realizaba la fiesta, de origen oriental, del nacimiento del sol, el dies natalis solis invicti; durante este periodo histórico dicha celebración se va sustituyendo por el nacimiento de Jesús y se empieza a cultivar el dies natalis cristi. El emperador Aureliano, en el año 273 después de Cristo, así lo decreta. San Francisco de Asís inicia la costumbre de representar el nacimiento con figuras en torno al pesebre. Los romanos en la época navideña adornaban sus casas con ramos verdes, intercambiaban regalos y felicitaciones. Más tarde, los germanos agregaron a estas fiestas sus abetos y luminarias. Eran tiempos de solidaridad con un enfoque íntimo. En la sabiduría popular se suele afirmar: “Navidad con los tuyos y pascua con los amigos”. A diferencia de los tiempos fríos, en que la respuesta frente a la escasez es la obligación de compartir, en el periodo de pascua la naturaleza ha despertado y es generosa en la producción de alimentos.
Además de la tradición popular comunitaria, en estrecha relación con el ciclo solar, en estas fechas está presente el mensaje de quien nació pobre para dejar clara su preferencia con los débiles y los marginados. Hans Küng, el teólogo suizo que visitó México recientemente, lo dice claro: “Se es cristiano cuando se apunta el compromiso humilde en favor del prójimo, a la solidaridad con los desheredados, a la lucha contra las estructuras injustas; disposiciones de gratitud, de libertad, de generosidad, de abnegación, de alegría, como también de indulgencia perdón y servicio...” Su reflexión es clave en estos momentos de desencuentro y de confusión, cuando los valores éticos y solidarios parecen perderse como conceptos ingenuos, cuando el cristianismo es más entendido como adoración cultural o interiorización mística y no como una vinculación auténtica con el pensamiento de Jesús.
En México nuestra realidad cotidiana nos demuestra que a pesar de ostentarnos como un pueblo esencialmente católico celebramos la Navidad totalmente alejados de su mensaje central, cada vez más cercanos a la lógica de la moda y del mercado y más ajenos al sentido fraterno y solidario con quienes deberían ser la preocupación cotidiana de nuestras vidas. Los datos hablan por sí mismos: dos tercios de los mexicanos viven en la pobreza y en la angustia constante, y su condición se mantiene precisamente por el injusto sistema de distribución de bienes, una de cuyas expresiones más importantes es la fijación de los salarios mínimos, que es una demostración del valor que se otorga al trabajo y a las familias de los hombres y mujeres que viven de su esfuerzo cotidiano para subsistir.
Desde otra óptica el mensaje profundamente solidario y fraterno de Jesús es imposible verlo reflejado en la fastuosidad de algunas celebraciones religiosas y en la conducta de los ricos y poderosos que ostentan y presumen su catolicismo. Es difícil, por ejemplo, imaginar a Jesús departiendo en los partidos de golf o en los cumpleaños del obispo Onésimo Cepeda.
A pesar de las contradicciones, nuestro pueblo sigue siendo mayoritariamente católico, quizá cada vez más alejado de la jerarquía católica, por la falta de compromiso con la justicia, la humildad y la verdadera solidaridad con los pobres. Porque se ha olvidado de que es su obligación cotidiana promover que los bienes se compartan, porque omite reconocer que muchos pobres dejarían de serlo si su preferencia por ellos fuese más explícita y práctica, si se apoyara más en los personajes que han tomado en serio este compromiso; recordamos entre ellos a los obispos Raúl Vera López, Samuel Ruiz García, Arturo Lona Reyes, y en su tiempo a don Sergio Méndez Arceo.
Una Iglesia comprometida con los pobres, sigue siendo la exigencia que se deriva de los principios cristianos, y la justicia y la dignidad de los hombres y mujeres, los valores esenciales que deberían conducir su acción.
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Acteal: cierro, abro los ojos
Geopolìtica
Acteal: cierro, abro los ojos
Si no castigan a Zedillo, el crimen se repetirá
Hay que renovar la solidaridad con Chiapas
Y unir todas las luchas en defensa del petróleo
__________________________________________________________________________________________________A las generaciones de mexicanos adultos que coexistimos en esta etapa del tiempo nos ha llegado la hora de la verdad. Felipe Calderón ha pactado con Shell, Chevron, Petrobras, Nexen y Statoil aquello por lo que Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox fueron puestos, de una forma o de otra, en la Presidencia de la República: entregar la base de la economía de México, la industria nacional del petróleo y sus reservas estratégicas, a los inversionistas privados. Al costo político y social que sea.
Por lo tanto, ha sonado la hora de posponer las diferencias y unir todas las luchas en torno de este objetivo: impedir la privatización de la máxima fuente de ingresos que tenemos, de lo que todavía nos permite ser viables en el presente y contar con lo mínimo para impulsar la transformación del modelo de saqueo que hoy padecemos en una plataforma de despegue hacia un futuro más amable y generoso.
Esta será, sin duda, la tarea central de 2008 pero hay que ponerla en marcha desde ya, definiendo una lista de prioridades: impedir la ley Gestapo que abriría las puertas de la policía a nuestras casas, rechazar el Plan Mérida de WC y Calderón que traería los marines a México, impulsar la solidaridad como medida de resistencia a la carestía, la escasez, la desocupación y el hambre; avanzar hacia la construcción del poder popular que eche por la borda a los golpistas, empezando por los ministros de la Suprema Corte y sus protegidos, los represores y los pederastas, y tomar muy pero muy en cuenta, con la misma seriedad y vehemencia con que fueron pronunciadas la noche del jueves en Casa Lamm, las palabras de John Berger, en el sentido de renovar, fortalecer y colocar hasta arriba de la agenda del pueblo el respaldo de todas las luchas a la resistencia de las comunidades indígenas de Chiapas.
Hoy, hace exactamente 10 años, el Ejército, bajo el mando local del general Renán Castillo, con la anuencia del gobernador Julio César Ruiz Ferro, del secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet Chemor, y del presidente Ernesto Zedillo, auspició la matanza de Acteal, mediante bandas de paramilitares, al cabo de una campaña de hostigamiento y terror que había ido intensificando a lo largo de 1997, para obtener un pretexto horroroso que justificara la plena ocupación militar de los Altos.
Acteal fue posible porque la sociedad mexicana no fue capaz de castigar como era debido a Gustavo Díaz Ordaz y a Luis Echeverría por las matanzas de Tlatelolco y de San Cosme. Y si ahora tampoco logramos que Zedillo pague lo que debe por este crimen de lesa humanidad, el día de mañana, antes quizá de lo que suponemos, otros volverán a cometerlo, seguros de que el manto de la impunidad habrá de cobijarlos. A tal efecto, antes de entrar en la pausa de fin de año, esta columna desea compartir con sus lectores el fragmento relativo a la matanza de Acteal que se puede leer íntegro en el capítulo 12 de mi novela Adiós cara de trapo… (consulte www.adioscaradetrapo.blogspot.com)
“…cierro, abro los párpados: la televisión transmite un extenso reportaje sobre los zapatistas que se han refugiado en las montañas: la pantalla magnifica la cara sucia y el esqueleto de un niño que tiembla semidesnudo en la lluvia: su familia ha perdido la casa, la tierra, los animales, la cosecha de café: el periodista que dirige la filmación (Ricardo Rocha) habla a la cámara para mostrarse igualmente empapado, pero se suelta a llorar: cierro, abro los párpados: hay cinco mil personas en el Zócalo, el programa de Rocha ha surtido efecto: la izquierda parlamentaria tacha de irresponsable a Zedillo: cierro, abro los párpados: Rocha está fuera del aire, su programa, suspendido: cierro, abro los párpados: Octavio Paz comparece moribundo en el último jardín de su vida pública, y se despide mintiendo: esperan a México días con sol, vaticina: uno de los poetas mayores de Chiapas lo desengaña: esperan a México días sangrientos, advierte el maestro Oscar Oliva: cierro, abro los párpados: en el hormiguero humano que los refugiados zapatistas han excavado en la barranca de Polhó, alguien escucha los primeros tiros: el teléfono suena en la oficina del padre Gonzalo Ituarte, vicario del obispo de San Cristóbal: llevan más de dos horas disparando, le dice alguien: no se puede pasar: la policía está bloqueando el camino: cierro, abro los párpados: el teléfono suena en el despacho del gobernador: es el padre Ituarte, le informan: que no estoy, contesta Julio César Ruiz Ferro: que hay una matanza en los Altos, le avisan: que estoy de gira, cuando regrese me comunico personalmente: cierro, abro los párpados: al frente de una escuela primaria pintada de café y de crema por el gobierno de Chiapas, 300 soldados con uniformes de la policía estatal, armados con fusiles R-15, cortan el paso a todos los que se preguntan qué guerra estalló y por qué sigue: “decenas de cadáveres”, titula La Jornada: Hermann Bellinghausen describe la posición de los cuerpos: acribillados a plomo, rematados a machetazos: el forense y la Cruz Roja confirman: en la morgue de Tuxtla hay varias embarazadas a quienes les rajaron el vientre para sacarles el muchacho: cierro, abro los párpados: el Ejército federal ocupa con cinco mil hombres las montañas de Chenalhó: cierro, abro los párpados, los mantengo abiertos: millones de moscas tapizan los ataúdes que guardan los despojos de los Mártires de Acteal: millones de moscas acuden a las honras fúnebres de Las Abejas: millones de moscas: Hermann Bellinghausen las cuenta una por una de un plumazo y las fija para siempre en la crónica más alta de su vida: Zedillo condena “enérgicamente” los hechos en que “indígenas perdieron la vida por conflictos intrafamiliares”: cierro, abro los párpados: huele a ramilletes de juncia, a cera agria, a adrenalina, a bosque: escucho cientos de voces que lloriquean: ¡detenlos florido padre san Antonio!, ¡detenlos florido padre san Manuel!, que no disparen su rifle, que no disparen su cañón, que no los traigan sus pasos de esos tus hijos, que no los traigan los pasos de esas tus hijas: detenlos sagrada ruta, sagrado padre: cierro, abro los párpados: que no vengan de Pechiquil, que no vengan de Los Chorros: que vengan y nos perdonen porque estamos arrodillados ante Dios: que nos perdonen porque estamos intercediendo por ellos, florido padre san Antonio, florido padre san Manuel, sagrada gruta, sagrado Espíritu: cierro, abro los párpados: llueven duros chisguetes de bala: hincados al pie de una cruz, tiritando en la neblina, los primeros cuerpos se doblan acribillados por la espalda: cierro, abro los párpados: los fierros truenan y truenan sobre decenas de inocentes que huyen y gritan sorteando a ciegas los alambres instantáneos que perforan el aire, las hojitas de las plantas, las camisas, mis pantalones, mis naguas, mis piernas, mis brazos, mi sangre: cierro, abro los párpados: mi sangre: un hombre ordena a su esposa: Mujer, levántate, mujer, levántate: los heridos reptan entre las hierbas, los francotiradores se divierten, practican la puntería, apuestan, rematan a aquel infeliz, el viejillo ése, el del morral que se desliza sangrando como una iguana: cierro, abro los párpados: tengo frío, tiemblo, nosotros estamos muertos…”
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Carlos Fazio: La democracia en pie de guerra
Geopolìtica
La democracia en pie de guerra de Calderón
Bajo la batuta del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el régimen derechista de Felipe Calderón viene impulsando una serie de cambios en la normatividad constitucional sobre seguridad interna, que se encaminan hacia la conformación de un Estado cliente autoritario de nuevo tipo. La más reciente acción es la contrarreforma en materia de justicia y seguridad pública, actualmente en fase parlamentaria, cuya finalidad es construir una legalidad que justifique el accionar represivo del Estado contra la disidencia política y social, acorde con los lineamientos de Washington en la materia.
Con la excusa de la “guerra” al crimen organizado y el narcotráfico, y en abierta complicidad con Estados Unidos, el calderonismo y la “clase política” conservadora están conduciendo al país hacia un Estado de excepción permanente. La imposición de leyes con implicaciones supranacionales al gusto de Washington, que suprimen de facto las distinciones entre los métodos de presión no violentos y los violentos y entre la violencia preventiva y la represiva, e identifica a priori a todos los ciudadanos como “enemigos” o “sospechosos” (ley antiterrorista, arraigos, cateos y allanamientos sin orden judicial, incomunicación de detenidos, intervención de teléfonos y correos electrónicos y otras medidas en camino), está contenida de manera subrepticia en la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN) y sigue los lineamientos de la Ley Patriótica que llevó a una concentración extraordinaria de poderes en el Ejecutivo estadunidense, con impactos en los fundamentos constitucionales de las ramas judicial y legislativa y en relación con las garantías y libertades individuales.
Como parte de un proceso gradual pero persistente, la democracia en pie de guerra de Calderón no significa solamente una fachada de democracia que hace la guerra contra el pueblo (ya que la delincuencia organizada, sea lo que eso signifique, tiene lazos orgánicos con el actual sistema de dominación en México), sino una democracia concebida en función de la guerra de contrainsurgencia. Si la guerra no es actual o no se manifiesta de esa forma en todo el territorio nacional es por lo menos virtual o potencial. De allí la creciente militarización del régimen y el carácter extralegal del nuevo Estado en gestación.
En ese esquema en ciernes –y más allá de las formas seudo o extralegales que adopta el régimen con el apoyo de las elites políticas reaccionarias–, la seguridad no conoce barreras: es constitucional o anticonstitucional. Y como en la vieja doctrina de seguridad nacional, el enemigo es el enemigo interno. O de otra manera: todos aquellos que no pueden demostrar positivamente que son amigos son enemigos posibles. La finalidad primordial de la nueva constitucionalidad es muy clara: colocar la soberanía del pueblo en manos de un Poder Ejecutivo fuerte, respaldado en las fuerzas coercitivas del Estado y amparado por leyes de excepción. Con un agregado: se trata, en realidad, de un régimen surgido de un nuevo fraude de Estado, por lo tanto ilegítimo y débil, que busca legitimarse a la sombra de Washington y de la ASPAN. Es decir, subordinándose a la “dominación de espectro completo” del Pentágono y asumiendo de hecho la extraterritorialidad de Estados Unidos hasta las propias fronteras de México con Belice y Guatemala, y dejando las políticas y acciones de seguridad interna bajo los criterios del Comando Conjunto de Estados Unidos.
En ese contexto, no resulta casual que 61 por ciento de los 500 millones de dólares de “asistencia militar” estadunidense previstos para el ejercicio fiscal 2008 esté destinado a las fuerzas armadas y que en todos sus rubros –incluida la “ayuda” programada para la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Seguridad Pública, el Cisen, Aduanas y Migración– las asignaciones prioricen los sistemas y equipos de inteligencia, comunicaciones y contrainsurgencia.
Según confirmó aquí en México, en octubre pasado, el ex zar de la inteligencia estadunidense y actual subsecretario de Estado, John Dimitri Negroponte, en el marco de la ASPAN, Estados Unidos y México “compartirán” información de inteligencia en tiempo real. A todo ello se suma, ahora, la instrumentación de las contrarreformas judicial, penal y de procuración de justicia –que homologan las normas vigentes en Estados Unidos– y la reorganización de los cuerpos de inteligencia y las policías de México bajo los esquemas, directrices y supervisión de Washington. Incluida, además, la virtual equiparación de los términos terrorista, narcotraficante y extranjero indocumentado, por las autoridades del Instituto Nacional de Migración. De tal forma, la regresión autoritaria sienta las bases para un Estado de tipo policial-militar y allana el camino hacia la guerra sucia.
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De neopolkos y colaboracionistas
Geopolìtica
De neopolkos y colaboracionistas
La víspera de su viaje a México en marzo pasado, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, insistió en que Felipe Calderón debía “abrir el sector energético” a la inversión privada. En particular se refirió a la expansión de la producción petrolera en aguas profundas del Golfo de México, que, dijo, requiere una millonaria inversión de capital. Junto con la “seguridad”, el proceso de desmantelamiento hormiga y la privatización de facto del complejo petroeléctrico paraestatal: Petróleos Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad y Compañía de Luz y Fuerza del Centro –que sigue los parámetros delineados por el Banco Mundial, impulsados por el dúo Bush-Cheney en beneficio de las compañías multinacionales del ramo con casa matriz en Estados Unidos–, son los dos puntos claves de la agenda mexicana de Washington, que se inscriben en la construcción de Norteamérica como nuevo espacio geopolítico y económico para la competencia interimperialista con la Comunidad Europea y el bloque Asia-Pacífico.
Seguridad y energía son los dos puntos nodales de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), iniciativa bloquista de viejo cuño colonial firmada en Texas en 2005 y dirigida a afianzar y consolidar la integración silenciosa y subordinada de Canadá y México a la nación imperial. El antecedente más cercano de la ASPAN –o TLC militarizado– está contenido en el documento Estrategia de seguridad nacional, presentado por Bush en la Casa Blanca el 20 de septiembre de 2002.
Allí, junto a viejos planteos que remiten a conceptos militaristas como guerra relámpago (Blitzkrieg) y otras nociones geopolíticas con reminiscencias hitlerianas tales como “espacio vital” y la política de gran área en el hemisferio occidental, Bush señaló: “Debe mejorar la seguridad energética (de Estados Unidos). Fortaleceremos nuestra propia seguridad energética y la prosperidad compartida de la economía mundial colaborando con nuestros aliados, socios comerciales y productores de energía”. Desde entonces, la “liberalización” de las tres paraestatales de la energía (Pemex, CFE y CLFC), antiguo objetivo de Washington, entró en una nueva fase de presiones y es el mandato, en clave de dependencia, que le endosó Vicente Fox a Calderón.
En días recientes circularon versiones sobre sendas reuniones de Calderón con el ex candidato presidencial del PRI y actual senador Francisco Labastida Ochoa, y con un grupo de legisladores de los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional. Allí se habría analizado la intención de Calderón de abrir a la inversión privada, nacional y extranjera, áreas como la exploración, extracción, refinación y comercialización de recursos petrolíferos y sus derivados, lo que implicaba una profunda contrarreforma a los artículos 27 y 28 constitucionales. Por razones de oportunidad política, la iniciativa habría sido frenada.
Sin embargo, la “alianza estratégica” de los neo-polkos panistas y los colaboracionistas salinistas –a los que Carlos Monsiváis llamara irónicamente “la primera generación de estadunidenses nacidos en México”–, encabezada por cinco ex secretarios de Energía con mentalidad entreguista: Luis Téllez Kuenzler, ex representante en México del corporativo de la energía y las armas Carlyle y actual secretario de Comunicaciones y Transportes; Francisco Labastida, Felipe Calderón, Jesús Reyes Heroles y Fernando Elizondo, intentará modificar o expedir una decena de leyes secundarias, conforme a una estrategia gradual, que, de concretarse, convertirá en letra muerta el mandato constitucional. Apoyados por cabilderos texanos, los quintacolumnistas neoliberales nativos vienen trabajando en lo oscurito sobre el pedido de Bush. Es decir, abrir a la inversión privada los campos transfronterizos en aguas profundas del Golfo de México.
La agenda de Calderón –que es la del Banco Mundial y Bush-Cheney– insistirá en arreglos económicos y cláusulas especiales al margen de la Constitución, como los contratos de servicios múltiples, contratos de alianzas, proyectos de impacto diferido en el registro del gasto (Pidiregas) y otras argucias, que han permitido la “alianza tecnológica” de Pemex con Halliburton y una docena de multinacionales extranjeras (Repsol YPF, Kellog, Total, Shell, Royal Dutch, Unión Fenosa, Mitsui, Chevron-Texaco, Sempra, Teikoku Oil, Tecpetrol) para la explotación de petróleo y gas en Baja California, la bahía de Campeche (Cantarell), la cuenca de Burgos y otras regiones del país.
De esa manera, el esquema de integración asimétrica (absorción) de la América del Norte impulsa el control o la colonización energética de Washington sobre las riquezas en hidrocarburos de México. En particular, la llamada nueva “frontera emergente”, el Gel Golfo de México, definida como una de las tres más grandes provincias petroleras del mundo y asiento de los llamados “hoyos de dona”, compartidos por Estados Unidos, México y Cuba, y sometidos a la “diplomacia secreta” del aparato de seguridad nacional estadunidense.
Con la vieja excusa de que el gobierno no tiene el dinero necesario para hacer las inversiones que requiere Pemex, y que hace falta tecnología de punta para la perforación de pozos en aguas profundas, se buscaría impulsar ahora “asociaciones estratégicas entre paraestatales” –por ejemplo entre Pemex y la brasileña Petrobras– y buscar consensos para una interpretación “liberal” de la Constitución, a fin de que se puedan modificar las leyes secundarias y se abra paso a la inversión conjunta pública-privada de los campos transfronterizos en los hoyos de dona. Un primer paso, en espera de tiempos mejores. Lo que en buen romance significa una privatización de facto de ciertas áreas o pasar la propiedad de una nación a la propiedad privada extranjera.
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