AteÃsmo Racional... ¿Imbecilidad?
General
Quizá para muchos no escépticos la actitud irracional de cierto grupo de incrédulos pueda parecer imbecilidad. Y quizás tengan razón. En lo que no la tienen es en catalogar a todo el movimiento escéptico como lleno de imbecilidad y como " una de las peores lacras de la humanidad, junto a la Psiquiatría y a los Tele evangelistas ", como afirma el vocero de las canalizaciones Horacio Velmont. Incluso confundir (me parece que a propósito, en el grueso de los casos) a un incrédulo con un escéptico es cerrar la válvula que restringe el paso del flujo normal de inteligencia.
Baste echar un vistazo al artículo de Michael Schremer en Scientific American, publicado recientemente:
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Ateísmo Racional
19 de Agosto de 2007
Carta Abierta a los Sres. Dawkins, Dennett, Harris y Hitchens.
Por Michael Shremer
Desde el inicio del nuevo milenio, una nueva militancia ha surgido entre escépticos de la religión como respuesta a tres amenazas para la ciencia y la libertad:
I. Ataques contra la educación evolucionista y contra la investigación de células madre.
II. Derrumbes en la barrera que separa a la iglesia y al estado, lo que ha llevado a preferencias políticas por ciertas creencias por encima de otras.
III. Terrorismo fundamentalista mundial.
Entre las muchas métricas disponibles para rastrear este movimiento escéptico está la ascensión de cuatro libros a las augustas alturas de la lista de Best Sellers del New York Times: Carta a una Nación Cristiana (Knopf, 2006) de Sam Harris; Rompiendo la Palabra (Viking, 2006) de Daniel Dennett; Dios no es Grande (Hachette Book Group, 2007) de Christopher Hitchens; y La Desilusión de Dios (Houghton Mifflin, 2006) de Richard Dawkins. Juntos, de acuerdo con la siempre melancólica prosa de Dawkins, "elevan la consciencia hasta el punto en el que ser un ateo es una aspiración realista, además de valiente y espléndida. Puedes ser un ateo que es feliz, equilibrado, moral e intelectualmente realizado". Amén, hermano.
Donde las creencias religiosas entran en conflicto con hechos científicos o violan principios de libertad política, debemos responder con apropiado aplomo. Sin embargo, debemos ser cautelosos con la exhuberancia irracional. Sugiero que elevemos nuestras consciencias un peldaño más arriba por las siguientes razones:
1. Movimientos anti-algo eventualmente fallarán. Los ateos no pueden simplemente definirse a sí mismos por aquello en lo que no creen. Un economista austriaco, Ludwig von Mises, advirtió a sus colegas anti-comunistas en los años 50: "Un movimiento anti-algo despliega una actitud puramente negativa. No tiene oportunidad alguna de tener éxito. Sus diatribas pasionales virtualmente promocionan las causas que atacan. La gente debe pelear por lo que quiere lograr, no simplemente rechazar un mal, sin importar que tan malo sea".
2. Son necesarias afirmaciones positivas. El campeón de la ciencia y la razón Charles Darwin, sugería: "Me parece (sea correcto o equivocado) que los argumentos directos contra la cristiandad y el teísmo difícilmente producen efectos en el público; la libertad de pensamiento se promueve mejor por la iluminación gradual de la mente humana que sigue del avance de la ciencia. Ha sido, por tanto, siempre mi objetivo evitar escribir sobre religión, por lo que me he confinado a mí mismo entre los límites de la actividad científica.
3. Lo racional es como lo racional hace. Si nuestra meta es elevar la consciencia de la gente hacia las maravillas de la ciencia y hacia el poder de la razón, entonces deberemos aplicar la ciencia y la razón a nuestros actos. Es irracional mantener una actitud hostil o condescendiente hacia la religión porque haciéndolo virtualmente garantizaremos que los religiosos y creyentes responderán en la misma medida. Como Carl Sagan advirtió en "La Carga del Escepticismo", una conferencia de 1987, "Puedes adquirir el hábito de pensamiento en el cual disfrutas burlándote de los que no ven las cosas tan claramente como tú las ves. Nos tenemos que abstener cuidadosamente de este hábito".
4. La regla de oro es simétrica. En palabras de uno de los más grandes elevadores de consciencias del siglo 20, Martin Luther King, Jr., durante su famoso discurso "Tengo un sueño": "En el proceso de ganar nuestro correcto espacio, no debemos ser facturas erróneas o culpables. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa del odio y la amargura. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el más alto plano de la dignidad y la disciplina". Si los ateos no desean que los teístas les juzguen bajo un manto de negatividad, tampoco deberán hacer lo mismo contra ellos.
5. Promover la libertad de creencias y de no-creencias. Un más alto principio moral que engloba a la religión y a la ciencia es la libertad de pensamiento, de creencia y de actuar como nos plazca, mientras nuestros pensamientos, creencias y acciones no interfieran con la igual libertad de otros. Mientras la religión no amenace a la ciencia y a la libertad, deberíamos ser respetuosos y tolerantes, porque nuestra libertad de no-creencia está totalmente amalgamada con la libertad de otros para creer.
Como el reverendo King notó, adicionalmente: "La maravillosa nueva militancia que ha aglutinado a la comunidad Negra, no debe llevarnos hacia una desconfianza de todos los blancos, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como se evidencia de su presencia aquí y ahora, ha demostrado que su destino está atado a nuestro destino. Así como ellos se han percatado de que su libertad está totalmente amalgamada con nuestra libertad.
El Ateísmo racional aumenta el valor a las verdades de la ciencia y al poder de la razón, pero el principio de libertad debe permanecer por encima de la religión y de la ciencia.
http://www.sciam.com/article.cfm?chanID=sa006&articleID=423C1809-E7F2-99DF-384721C9252B924A
Así que, si alguien piensa que el editor de "Skeptic" promueve argumentos irracionales en contra de las pseudociencias y de la religión, debería re-leer este artículo.
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La evolución del odioso HABER
General
En un principio era el verbo... el verbo "VER".
Se usaba en una frase que más o menos iniciaba así: "VAMOS A VER".
Y así, en esos arcaicos días, los pater (y mater) familias, con mucha propiedad y legítimo deseo de obtener información de sus hijos, exclamaban:
¡Vamos a ver... quien jodidos tiró la verdura debajo de la mesa, para no comérsela, jijos de la chingada! (por ejemplo). Y se lanzaban con denostada enjundia a impartir justicia (por propia mano y boca) y propinar sendos cuerazos a los escuintles desobedientes, guerrosos, latosos, mecos, etc., acompañados de las consabidas mentadas maternas.
Era tal el impacto de la frase, que al momento de proferir las tres primeras palabras, los infractores, sabiéndose culpables y, por ende, merecedores de una lluvia de cuero sobre salva sea la parte, corrían presurosos a esconderse de la justicia paterna, materna o similar (como las medicinas, que no son de marca pero que igual causan el mismo efecto).
Por esta razón, y para obviar las injurias que con justa razón, desde el punto de vista del inquisidor, merecíanse los escuintles, la frase comenzó a contraerse: Ahora se decía ¡A ver, quién fue el que pintó las paredes, jijos de maría morales...!
De aquí, evolucionó (contrayéndose siempre) hasta el casi actual !A ver....!
Total, el efecto deseado era el mismo: los chamacos de porra se corregían... momentáneamente al menos.
Al pasar de los años, y con la entrada triunfal de los Tribunales Familiares, los angustiados padres y madres, viendo su autoridad disminuída y coartados sus derechos para ejecutar acciones correctivas, optaron por ya NO pronunciar la frase, contentándose con moler a golpes a los chiquillos desmadrosos, eso sí, en las zonas donde los golpes no dejaban huella, no fuera que quedara evidencia de la justa impartición de justicia.
Bueno, no todo eran golpes y madrinas (no hadas). Pero la frase quedó en las mentes de muchos educadores, de tal forma que, suavizada la intención inicial, se pronunciaba un ¡A ver! como decir un "quiero saber".
A finales del siglo pasado, la frase de marras casi ya no se escribía, pero sí se pronunciaba, de tal forma que algunos jóvenes incautos, pensaban que el !A ver! provenía del verbo HABER. Total, sonaba igual.
Así que, en nuestros días parecería que el verbo "VER", se hubiera transformado por obra de magia en el verbo "HABER" que en la sintaxis de su actual uso no tiene sentido alguno.
Pero nadie contaba con la astucia del buen amigo y signatario de este Blog, que justo sacudió su gran cabezota, desoxidando la mononeurona de la memoria, para traer ante tan distinguidos compañeros y amigos, directo desde el baúl de sus recuerdos olvidados, la cruel pero diáfana historia del verbo...
Del verbo "VER", y de la correcta frase "VAMOS A VER"
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El Aborto y la decisión sobre la vida
General
Hace algunos meses, cuando se aprobó la ley que permite la interrupción del embarazo en el DF, alguien lanzó esta pregunta:
¿Que tanto tenemos nosotros derecho a decidir quien vive y quien muere?
Respondí a esa pregunta, mencionando que la historia nos ha dado algunas crueles respuestas:
Hubo una secta cristiana conocida como los "hombres buenos", también llamados "cátaros", allá por los finales de la edad media. Bien, estos hombres tomaban la palabra de Jesucristo literalmente, y vivían sin pertenencias, sin ropas suntuosas, practicaban la humildad y el bien hacer a los demás.
Mucha gente los seguía pues hacían unos rituales de purificación que lograban convencer a la gente rica de abandonar sus pertenencias y sus prácticas egocentristas, dominantes y opresivas hacia los pobres. La iglesia, encabezada por el papa, los persiguió y los mató a TODOS. Iniciadores de la secta y seguidores por igual. ¿Tenía la iglesia Católica, Apostólica y Romana el derecho a decidir su muerte?
Un poco después, colonizadores españoles llegaron a tierras aztecas, y sobre la base de la diferencia de religión acabaron con TODA una civilización ¿Tenían el derecho de decidir la muerte de cientos de miles de Mexicas?
A mediados del siglo pasado, por diferencias de fe, se separó todo un país: La India. Apenas se independizaron de la Gran Bretaña, surgieron divisiones profundas en su sociedad y en sus líderes que obligaron a fundar dos estados (la India y Pakistán) sólo por la diferencia de religión. Las migraciones masivas de pobladores originó matanzas sin ton ni son. ¿Tenían derecho de matarse unos a otros sólo porque no tenían la misma fe religiosa?
Así puedo nombrar una larga serie de atrocidades cometidas por los humanos en contra de humanos inocentes, que sólo pensaban diferente, que sólo tenían una fe diferente, que sólo tenían una piel de color ligeramente diferente.
El aborto es algo que debe discutirse ampliamente, pero NO sobre la base del derecho a decidir quien vive y quien muere. Muchas mujeres jóvenes, que no desean estar embarazadas, recurrirán a clínicas clandestinas de aborción en caso de que esta práctica se declare ilegal. Aquí la pregunta es ¿que vamos a hacer con ellas? ¿Meterlas a la cárcel para que no vayan a estas carnicerías ginecológicas y ahí tengan a sus bebés?
Y con respecto a la eutanasia ¿qué haremos en caso de que un familiar enferme y no recupere la conciencia? ¿Tendremos la obligación de llevarle a un hospital y darle un tratamiento totalmente invasivo para mantenerlo vivo mediante aparatos? Unos años antes la gente se moría por enfermedades naturales, por vejez, por fallos cardíacos... pero ahora que tenemos las maravillas de las medicinas (y de las que tanto reniegan algunos) ¿es obligatorio curarnos a fortiori ? Y si no lo hacemos ¿estaremos cometiendo un crimen?
Yo creo que debe discutirse mucho al respecto, con argumentos de todo tipo, pero no sobre si tenemos o no el derecho sobre la vida de los demás. Me parece un argumento muy maniqueo.
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Escepticismo y fe
General
Muchas veces nos preguntamos (los escépticos) si esto que se habla sobre los ovnis, sobre las psicofonías, sobre las canalizaciones, sobre las civilizaciones de otras galaxias, sobre la reencarnación, sobre los ángeles, sobre las civilizaciones subterráneas, sobre los astronautas prehistóricos, sobre si se niega o no el holocausto, sobre todo esto que se ventila en estos espacios, tiene un fundamento realista.
Nos preguntamos si la investigación ufológica (ovnilógica, en mejor neoligismo castizo) tiene resultados verificables, si como resultado de todo este esfuerzo de quienes defienden estos asuntos, existe algo que pueda ser verificado con seriedad e independencia.
Luego nos encontramos con mucha frecuencia el recurso de la ofensa, de la descalificación, de la comparación con el "angel hermoso que tienta a la ignorante mujer", y otros más, como padecer de "ceguera espiritual", ser "panrefutadores", etc. para desvirtuar el verdadero propósito de la búsqueda: Verificar si lo que se afirma es real o no lo es.
A veces recurrir a la ley para dirimir esa cuestión nos lleva a citar al caso de Gamez y Benítez como una prueba de la veracidad de las afirmaciones del último, cuando de lo que se trataba era de los excesos del primero en sus ofensas y descalificaciones. Cuando llueve, la lluvia cae en todos los terrenos. Pero llevar al grado de ley los sesgos de opinión y creencias como en el caso de los países en los que disentir de la historia aceptada del holocausto es motivo de encarcelamiento o multa (Australia, Austria, Canadá, República Checa, Francia, Alemania, Israel, Lituania, Nueva Zelanda, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Suiza), o como en el caso de los EE. UU. en donde algunos estados se prohibe que en las escuelas oficiales se enseñe la teoría de la evolución de Darwin, o dónde invadir la privacidad de los ciudadanos es declarado como derecho del gobierno (en aras de combatir el terrorismo), nos pone bajo alerta.
Por lo menos a mi me queda claro que cuando se trata de imponer aquello que es obra de la fe, surgen las guerras, las aniquilaciones, las invasiones, las esclavitudes. Y no se trata de afirmar que la ideología imperante (que puedo conceder razón a la afirmación de que influye) impone a la fuerza sus creencias. Muchas veces la ignorancia de los poderosos hace que sus decisiones se inclinen por tal o cual moda. Me ha tocado vivir en carne propia, cuando mis gobernantes se dejaban seducir por sus "consejeros", haciendo que impulsaran tendencias que sólo beneficiaban a unos cuantos, pero que dejaban contentas a las mayorías.
Alguna vez fui cuestionado por haber afirmado que el escepticismo es una herramienta para liberarse de la esclavitud de la ignorancia. En esa ocasión mi detractor escribió:
Como puedes hablar de la libertad de la esclavitud de la ignorancia cuando estas sujeto a la esclavitud del escepticismo???
Tu punto de vista es respetable, pero te invito a que hagamos algo, que comparemos lo que el escepticismo hace y ha hecho por la libertad de pensamiento, por la libertad de tránsito, de religión, de culto. Después veamos si es que en realidad quienes practicamos el escepticismo "somos" esclavos.
Por esa misma alerta, Ann Druyan nos recuerda las condiciones de esclavitud en los EE UU del siglo XIX (en la obra de Carl Sagan "El mundo y sus demonios"):
Había una norma muy reveladora: los esclavos debían seguir siendo analfabetos. En el sur de antes de la guerra, los blancos que enseñaban a leer a un esclavo recibían un castigo severo.
Tiranos y autócratas han entendido siempre que el alfabetismo, el conocimiento, los libros y los periódicos son un peligro en potencia. Pueden inculcar ideas independientes e incluso de rebelión en las cabezas de sus súbditos. El gobernador real británico de la Colonia de Virginia escribió en 1671: Agradezco a Dios que no haya escuelas libres ni imprenta; y espero que no [los] tengamos durante los [próximos] cien años; porque el conocimiento ha traído la desobediencia, la herejía y las sectas al mundo, y la imprenta los ha divulgado y ha difamado al mejor gobierno. ¡Que Dios nos proteja de ambos!
Reconozco que el modo de ejercer el escepticismo también es responsable de su posible éxito en esta empresa libertaria: Tachar de ignorantes a los que NO son escépticos, ofenderles, hacerles objeto de burlas, es hacer una mala publicidad a este modo de pensar.
Por ello es importante respetar la fe de los demás. A los escépticos nos gustaría tener un mundo con libertad de pensamiento, con amor hacia lo diferente, con diversidad de creencias, cultos, ideas. Proponemos métodos y exhibimos flagrantes mentiras.
La fe no puede ser mentira. Es el convencimiento más profundo de un ser humano en su creencia, que no requiere de evidencias. Pero la fe no debiera ser arma de dominación. Ante este intento, esgrimimos el escepticismo.
Y otra cosa más, como epílogo: Las ideas pueden ser calificadas, pueden ser criticadas, pueden ser escrutadas, pueden ser adoptadas, cuidadas, desechadas y ¡hasta eternizadas!. Hacer eso mismo con los seres humanos constituye un riesgo enorme.
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Escépticos e historia
General
Claro que me interesan, por otras razones, las culturas prehispánicas de América. Pero ahí sólo puedo transmitir lo que otros han hecho y mis conclusiones basadas en ello.
Ahora bien, se habla de orígenes de los pueblos. ¿Cómo puede analizarse esos orígenes desde el punto de vista escéptico?.
Por mala fortuna de los arqueólogos, el registro fósil (o registro "ruinoso" como mejor podría describirse), es siempre incompleto. Muchas de las teorías que explican los orígenes de tal o cual civilización requieren de evidencias para comprobar su validez. Muchas explicaciones pueden ser emitidas, pero el soporte evidencial es lo que les puede dar más o menos validez.
No obstante lo anterior, puedo decir con más entusiasmo (y bases, por supuesto) lo que hasta hoy se sabe de los orígenes de la cultura Azteca.
Durante mucho tiempo se tomó como cierta la leyenda que decía que los Aztecas (provenientes de una provincia norteña conocida como Aztlán), llegaron al valle que hoy ocupa la Ciudad de México. Se dice que en su largo peregrinar esperaban la señal que les diría donde detenerse y ahi fundar su nación. Los hechos nos dicen que se establecieron en plena zona lacustre y pantanosa, localizada entre tres ciudades estado (Azcapotzalco, Texcoco y Tlacopan). La supuesta señal era que encontrarían a un águila, parada en un nopal, devorando a una serpiente de cascabel; en ese sitio fundarían su imperio.
Esto estuvo bien para los Mexicanos modernos, al grado que elegimos una representación gráfica de esa leyenda como escudo nacional. Pero la evidencia nos dice otra cosa: En una zona lacustre es difícil encontrar una víbora como la descrita en la leyenda (de cascabel), que más bien es normal encontrarla en zonas áridas.
Las águilas normalmente habitan las zonas montañosas, sería difícil que rondasen las zonas bajas. Pero lo más interesante de esta duda es precisamente el registro "ruinoso". Todas las referencias a esa leyenda como "origen" del pueblo Mexica (nuevo nombre de los mismos Aztecas), provienen de épocas posteriores a la conquista de los españoles.
Se han encontrado un sinnúmero de evidencias, que datan de épocas anteriores al dominio gachupín, que muestran a deidades de los originales Aztecas y los más renovados Mexicas, muchos registros de transacciones comerciales, de guerras, de costumbres... pero NADA aun sobre la traga serpientes águila del nopal. NADA aun. TODAS las evidencias de la mencionada leyenda son posteriores a la conquista.
¿Qué puede significar? Si en realidad era tan importante esa leyenda para los Mexicas ¿por qué no dejaron evidencia previa a la llegada de los conquistadores de esa tan interesante historia?
Una hipótesis elaborada hace más de 25 años por el famoso arqueólogo Matos, establece que esa leyenda bien pudo ser una invención de los dominados mexicanos, en lugar de ser una historia confiable sobre su origen.
Mientras no aparezca una referencia a la bien alimentada águila, que date de épocas anteriores a la conquista, la duda estará ahí.
Otra hipótesis dice que los Aztecas se establecieron en ese punto porque ya estaban cansados de vagar por territorios hostiles, que encontraron agua (los territorios del norte son más bien áridos), que de seguir hacia el sur se encontrarían con pueblos aún más hostiles y mejor alimentados (Tlacopan) así como altas cadenas montañosas, y que quizás hubo la amenaza de que de seguir vagando, los tres pueblos circunvecinos los aniquilarían.
¿Qué evidencias soportan esta hipótesis? La misma geografía del valle de México, la necesaria y novedosa invención de la chinampa (que aun en nuestros días podemos ver en los alrededores del famoso lago de Xochimilco), y las propias costumbres del pueblo Azteca (rituales sanguinarios, y sacrificios humanos).
El tiempo dará la respuesta, pero la duda razonable debe persistir.
Ahora bien, con relación a los testigos de ciertas "historias", es muy fácil pensar y hasta afirmar que los escépticos los "calificamos". Si se revisan mis escritos se podrá comprobar que lo que califico, critico y hasta pongo en duda son sus testimonios y las evidencias mostradas.
Nadie me ha dado esa autoridad, pero no es necesario tenerla, además de que es lo menos que podemos hacer para no creer en cualquier cosa que se dice. No dudar, no calificar las posibles falacias, no tener un pensamiento crítico puede hacer que se llegue a creer en casi cualquier cosa.
Y yo pregunto ¿crees todo lo que te dice, por ejemplo, un vendedor de autos usados? ¿Crees que el fumar Marlboro te vuelve en automático un vaquero fuerte, rudo y machista? ¿Crees que los EE. UU. hicieron la guerra en Irak para mantener la "paz mundial"? Tu respuesta puede ser negativa en una o en varias de estas preguntas, pero en realidad hay gente que respondería afirmativamente en las tres, y esa gente es la que es objeto de abusos, de vejaciones y es la que se puede manipular con mayor facilidad para beneficio de los poderosos.
A esa gente habría que enseñarle que el escepticismo no es sólo la descalificación de testimonios o falsas evidencias; también es una gran herramienta contra la ignorancia y la manipulación de los poderosos.
P.D. Gracias por los comentarios, he separado los párrafos para facilitar la lectura
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Pensamiento crÃtico y escepticismo: Su utilidad
General
¿Qué es pensamiento crítico?
Por principio de cuentas definiré lo que es el pensamiento crítico. Puede decirse que consiste en no tomar nuestras percepciones (y las de los demás) como verdades absolutas. Imaginemos que nos encontramos en la calle con un par de hombres que platican en voz alta y escuchamos que uno de ellos expresa con un tono suficientemente autoritario: “La culpa del deterioro en nuestra economía es del mal gobierno”. No es difícil escuchar sentencias como la anterior en nuestros días, en nuestras calles, en nuestros trabajos y en muchos lugares públicos y privados, en momentos oportunos e inoportunos por igual. Ante la exposición a las anteriores palabras podremos adoptar muchas posturas, pero en forma básica podremos estar o no estar de acuerdo, o bien ignorar en nuestra mente esta disyuntiva y abandonar cualquier pensamiento posterior al respecto. El pensamiento crítico será el que nos lleve a cuestionar internamente la validez de lo escuchado y, quizá después de un breve análisis, a inclinarnos por estar o no de acuerdo (incluso a cuestionarnos si no pasamos por alto algún detalle, si hemos escuchado con exactitud lo que se dijo). El pensamiento acrítico (opuesto al crítico) nos llevará a sustituir ese cuestionamiento interno por una serie de argumentos y justificaciones que llevará a nuestra mente a pensar en otras cosas y a abrazarnos en un estado de conformismo.
L. Mertes, destacado educador estadounidense, define al pensamiento crítico como “…un proceso consciente y deliberado que se utiliza para interpretar o evaluar información y experiencias con un conjunto de actitudes y habilidades que guían las afirmaciones fundamentadas y las acciones”. Y Robert H Ennis, miembro de la Sociedad de la Filosofía de la Educación, afirma que es “pensamiento reflexivo y razonado enfocado para decidir que creer o hacer”. Por lo tanto podremos decir que el pensamiento crítico es la voluntad racional para someter aquello que percibimos a una serie de procesos mentales de análisis y cuestionamiento con el objeto de establecer un juicio sobre su validez. En pocas palabras, es preguntarnos con relación a lo que hemos percibido ¿es válido, es verdadero, es lo único que hay? Y buscar un poco más para encontrar la respuesta. Nótese que he insistido en “lo que hemos percibido” antes que en “lo que ha sucedido”, pues el pensamiento crítico debiera aplicarse, en primera instancia, a nosotros mismos, con el propósito de evitar sesgos de percepción y errores de juicio. Una vez resuelto el problema interno de la percepción, el pensamiento crítico debiera enfocarse hacia las fuentes externas de aquello que percibimos, para resolver la cuestión del “qué ha sucedido”.
¿Qué es escepticismo?
El escepticismo tiene una tradición histórica que data desde la época de los antiguos griegos. Recordemos la famosa frase se Sócrates: “Yo sólo sé que no sé nada”. El escepticismo actual no toma posiciones tan radicales y tan poco prácticas. Michael Schremer, uno de los más renombrados escépticos de nuestros días afirma que “el escepticismo moderno está inmerso en el método científico, que incluye la adquisición de datos para formular y probar explicaciones para fenómenos naturales”. Pero el escepticismo actual va más allá de aspectos científicos para incursionar ámbitos prácticos y cotidianos. El difunto Carl Sagan, famoso astrofísico y escéptico que dedicó sus últimos años a difundir la ciencia entre nos no versados, opinaba así del escepticismo: “No es nada esotérico. Nos lo encontramos a diario. Cuando compramos un coche usado, si tenemos el mínimo de sensatez, emplearemos algunas habilidades escépticas residuales”. Entonces podemos decir que el escepticismo se basa en el uso del pensamiento crítico, tanto al interior de la mente de quien lo practica, como al exterior en la fuente de lo percibido, y abarca la recolección de evidencias objetivas para establecer una hipótesis de lo sucedido para confrontarla con la realidad. Cuando compramos un auto usado, es común escuchar del dueño anterior frases como “nunca ha sido chocado” o bien “está en excelentes condiciones, casi nuevo”. Si tomamos estas frases como algo cierto de manera temporal, el escepticismo nos hará revisar la carrocería para corroborar su validez, y revisar si no ha pasado por el proceso de “hojalateado” o bien contratar los servicios de un mecánico independiente para que revise el chasis, la alineación y otros aspectos que pueden escapar a nuestro ojo no entrenado. En pocas palabras, el escepticismo es la voluntad para dudar de lo percibido y reunir evidencias objetivas para complementar el proceso de juicio racional.
¿Qué utilidad tienen el pensamiento crítico y el escepticismo?
Moshe F. Rubinstein, en su libro “Patterns of Problem Solving” mencionaba hace más de 30 años que “teniendo la voluntad de dudar, se combate el dogmatismo y los prejuicios”. Y justo la dupla escepticismo-pensamiento crítico (de aquí en adelante, para simplicidad, E-PC) es el motor que se alimenta de la voluntad de dudar. Ambos permiten que esa voluntad para dudar sobre bases racionales y de reunir evidencias objetivas, se conviertan en elementos para encontrar los fundamentos de la realidad y la verdad, cuando ambas son buscadas. También permiten combatir ciertas formas de pensamiento que atentan contra el cambio para la mejora, la investigación científica y la elaboración de mejores modelos para explicar los fenómenos de la naturaleza. Y aún más, pues la dupla E-PC constituye la base para la realización de investigaciones sobre crímenes y delitos, recopilando evidencias dejadas por los criminales para poder llevarlos a juicio. Y en ámbitos administrativos, la dupla E-PC sirve como método para la realización de auditorías y otro tipo de revisiones sobre los estados financieros y sustantivos de las organizaciones.
Los dogmas yacen en el terreno de la fe y los prejuicios evitan la tediosa tarea de pensar y analizar. Pero ambas formas de pensar son mucho más comunes en las reacciones humanas que la dupla E-PC. Otro de mis autores favoritos, Daniel Goleman, ha investigado con mucho rigor sobre la naturaleza de las emociones y llega a la conclusión, compartida por los mejores neurocientíficos de los últimos años, de que las emociones existen en nosotros como una programación de nuestro cerebro para enfrentar con rapidez las primeras dificultades de la incipiente especie humana, hace varios millones de años.
Pero en la actualidad muchas de esas emociones (casi primitivas) nos llevan a cometer abusos innecesarios. Sobre la base del registro fósil de los humanos y de otras especies animales que compartían los tiempos y los espacios en la prehistoria, nuestra principal amenaza era el acoso de otros animales más fuertes y mejor dotados para la cacería que nosotros. Aprendimos a temer a las grandes bestias ya que éramos presa fácil de muchos de ellos. Nuestra especie no es suficientemente rápida para huir, ni suficientemente ágil para trepar por un árbol, ni suficientemente fuerte para ofrecer una respuesta directa a sus ataques, ni suficientemente protegida para guarecernos en nuestras defensas naturales. Sólo teníamos un cerebro un poco más desarrollado, capaz de idear armas de defensa y ataque, capaz de diseñar trampas y disfraces, capaz de transmitir conocimiento a la descendencia, capaz de crear vínculos sociales para proteger a la incipiente especie, capaz de desarrollar emociones y pensamientos ligados entre sí. Así pasamos mucho tiempo, muchos miles de años, y así esas maneras de resolver los problemas de la supervivencia se quedaron grabadas en nuestra genética y en nuestros cerebros.
Cito a Goleman: "La neocorteza (del cerebro) del Homo Sapiens, mucho más grande que en ninguna otra especie, ha añadido todo lo que es definitivamente humano. En la evolución, la neocorteza permitió una juiciosa afinación... que ha creado enormes ventajas en la capacidad de un organismo para sobrevivir en la adversidad, haciendo más probable que su progenie transmitiera a su vez los genes que contienen ese mismo circuito nervioso."
El problema es que en la actualidad ya no necesitamos tanta capacidad cerebral para defendernos de las amenazas. Es decir, la mayor parte de las amenazas actuales ya no ponen en riesgo nuestra vida, y mucho menos atentan contra la supervivencia de la especie humana. Tenemos una gran capacidad para idear tantas cosas que en nuestros días inventamos problemas, conflictos y enemigos falsos. Vemos con tanta facilidad las diferencias en los demás (incluyendo muchas especies animales) que nos sentimos amenazados por estas realmente sutiles diferencias. Y nos sentimos bien cuando hacemos algo por acabar con ellos, aunque sea de manera virtual, justificando nuestra forma de actuar con mucha facilidad a través de dogmas de todo tipo y prejuicios de rápida aparición.
La dupla E-PC es útil cuando deseamos hacer a un lado estos dogmas y prejuicios, pero también es útil cuando deseamos descubrir:
a. Los engaños y patrañas en la publicidad irresponsable;
b. La falsedad de la información en los tendenciosos medios masivos de comunicación;
c. Los vicios ocultos y la mala fe en tratos comerciales;
d. La autoría inequívoca de fechorías y delitos;
e. La responsabilidad de los funcionarios públicos y políticos en actos de negligencia o dolo;
f. Las mentiras y falsedades en las declaraciones de personas que desean vendernos algo o convencernos de sus sesgados a conveniencia puntos de vista.
No obstante la utilidad práctica para casos comunes en nuestra vida diaria, pienso que la mayor utilidad de la dupla E-PC estriba en tener la voluntad para orientar nuestra sobrada capacidad cerebral hacia el diseño creativo y racional de:
1. Mejores formas de convivencia, para librarnos de los prejuicios raciales o políticos basados en la credulidad de la gente;
2. Mejores modos de utilizar la naturaleza, para librarnos del desequilibrio ambiental de repercusiones globales;
3. Mejores bases para evitar las guerras y las hambrunas, dando paso a alternativas económicas que no requieran del exterminio de los vecinos, sea por obra de las armas o por obra de la economía.
Pienso que el pensamiento crítico debiera enseñarse en la escuela como parte de los programas la educación oficial y complementarla con cursos de herramientas del escepticismo en niveles superiores. Sería una forma inteligente de hacer uso de nuestras capacidades sobradas.
Ligas interesantes:
http://www.ed.uiuc.edu/EPS/PES-Yearbook/92_docs/Ennis.HTM
http://gaiaxxi.iespana.es/rep-carlsagan.htm
http://209.85.165.104/search?q=cache:Kf50Q4lpjHoJ:chiron.valdosta.edu/whuitt/edpsyppt/Theory/critical%2520thinking%2520sp.ppt+%22Pensamiento+Cr%C3%ADtico%22&hl=es&ct=clnk&cd=8
Permalink: http://www.mononeurona.org/users/entry/ahuramazdah/636
Seres superiores y preguntas fundamentales
General
¿Te has preguntado si en verdad existen seres superiores?... o sea, al estilo de superiores en poderes, superiores en capacidades, superiores en ubicuidad, etc.
Mucho me temo que la mayor parte de lo que se habla al respecto es obra de la fe. Quizá sobra decir que durante el desarrollo de la humanidad se han inventado muchas cosas que ayudaban a desligar a los individuos de sus responsabilidades o bien de evadir el entendimiento de la naturaleza, para fines diversos, desde la indolencia hasta la manipulación de otros para sojuzgarlos (los reyes y otros gobernantes eran designados por uno o varios dioses ¿no?).
Yo creo que la fe puede ser útil, y hasta deseable en ciertos casos en los que, a nivel individual y a veces colectivo, la fortaleza física puede verse menguada. Pero siempre tiene un lado oscuro: ha servido de excusa para cometer toda una gama de atrocidades, cosa que aun pasa en nuestros días ¿no es así? Más gente muere en el mundo por obra de la fe religiosa (o de la diferencias de fe) que la que se salva por ella. Se ha tenido fe en paradigmas que finalmente resultaron falsos (el geocentrismo, las diferencias raciales, la conveniencia de la propiedad comunal, etc).
Por ello pienso que si existen otros seres "inteligentes" en este universo conocido, quizás estén muy alejados de nosotros como para importarles lo que nos pasa. En la historia de este nuestro mundo ha habido tantas injusticias que para qué aburrir al lector con su mención. Sólo diré que mucha gente (pero mucha) piensa que sería deseable que esas injusticias hubieran sido evitadas por obra de uno o varios seres superiores... pero no ha sido así. Han sucedido y ya. Nadie lloró a los Neardentales, nadie lloró a los cátaros, nadie llora a los aztecas, nadie llora a los incas ni a los mayas, nadie llora a los dodos, ni a los lobos de tasmania. Y todos sucumbieron ante la locura, ante la injusticia y ante alguien más fuerte, loco e injusto que ellos.
No. No creo que si existen seres "superiores" vengan en auxilio de nadie... o que nos den pistas para salvarnos de nada. Es más, dudo en serio que haya tales "seres superiores". Es por ello que soy agnóstico y escéptico.
Coincido con muchas personas en que somos nosotros los que debemos aprender a vivir y a convivir en paz en este mundo. Somos nosotros los que debemos ir a la escuela de "convivencia" y dejarnos del egoísmo (individual y colectivo) que tanto daño hace.
Así que la pregunta más fundamental que me puedo plantear es ¿Existen otras fuerzas fundamentales en este universo, aparte de las cuatro que conocemos? Si existen otras, entonces podrían ser usadas por seres inteligentes en cualquier parte del Universo en el que se encuentren, y quizás maravillarnos con sus excepcionales demostraciones de poder. Si no existen otras más que el electromagnetismo, la gravedad, la nuclear fuerte y la nuclear débil, entonces todo el universo se rige por las mismas leyes físicas que gobiernan nuestro mundo, y por lo tanto lo más probable es que no haya "seres superiores".
Hasta ahora no se han descubierto otras fuerzas.
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El origen de los OVNI
General
Resulta curioso que desde que el ser humano ha inventado aparatos que vuelan (globos, dirigibles, aviones, cohetes, helicópteros, etc.) también ha aumentado el número de avistamientos de Objetos Voladores NO Identificados (OVNI). No es que antes de estas invenciones y desarrollos no hubiera avistamientos de fenómenos que en apariencia no tienen o no tenían explicación (fuegos de san Telmo, fuegos fatuos, centellas, relámpagos, sprites, aerolitos, etc.), sino que el número total de objetos visibles en vuelo o suspendidos en el aire ha aumentado considerablemente desde finales del siglo XIX. En resumidas cuentas, el fenómeno de avistamiento de OVNI se ha dado principalmente durante el siglo XX, curiosamente en el mismo siglo en el que los ingenios humanos han surcado los aires.
Ante el avistamiento de un OVNI ¿que podría uno preguntarse? Lo más simple puede ser lo mejor:
¿Que es eso que veo?
Esa pregunta es básica y fundamental, pues de ahí se desprende todo lo demás. Si la pregunta PUEDE ser contestada inmediatamente, significa que nos hemos basado en un conocimiento previo que nos permite reconocer lo observado. Así, la respuesta podría ser: Es un globo, es un 747, es un aerolito, es un satélite artificial, etc. Para ello necesitamos información previa, imágenes que no siempre están al alcance de la gran mayoría, y menos si le exigimos que esté actualizada.
Pero no siempre podemos contestar esa pregunta a la primera. Entonces, si la pregunta NO se puede contestar inmediatamente, se vislumbran tres caminos:
- La primera opción es suponer que lo observado es real, que no depende de nuestras fallas de observación y percepción, ni de las fallas del instrumento de registro (fotografía, video, etc.). En este caso, lo que dicta el sano escepticismo es esperar a tener más evidencia "visual" o física, de preferencia, y quizás dedicar más tiempo y energías para investigarla. Hasta ahí la cosa va bien, pues estamos tratando de obtener información objetiva.
- El segundo camino es indagar si no ha sido obra de un "brinco" en nuestra percepción (ilusiones ópticas, fallas químicas en nuestro cerebro, defectos de visión, artefactos en las imágenes registradas, etc.). En este caso las dificultades son muchas pues es particularmente difícil ser objetivo cuando se trata de explicar nuestros propios errores, sesgos, inexactitudes, tendencias, trastornos, etc. Pero siempre es posible identificar este tipo de saltos en la percepción.
- El tercero es hacer una evaluación rápida y decidir entre lo que la experiencia cotidiana nos dicta (lo que vi es algo que todos pueden ver, digamos un avión, un globo, una centella, etc.) y las explicaciones fantásticas (como no pude observar bien, de seguro es un aparato extraterrestre que ESTABLECIÓ contacto psíquico conmigo, ME identificó y SEMBRÓ en mí una imagen mental que confunde mis sentidos, lo que me impide reconocerlo).
Aquí es necesario reconocer (con humildad) que nuestras necesidades de seguridad, de conocimiento rápido y de certeza inmediata, en muchas ocasiones superan a nuestra inteligencia, sentido común y aplomo, y con mucha regularidad se recurre a explicaciones fantasiosas, como afirmar que lo observado ES real Y ADEMÁS que es obra de una inteligencia extraterrestre. Eso a veces resulta mucho más fácil que analizar con objetividad lo observado. Quizás hasta podemos imaginarnos las escenas de grandes filmes del pasado, al estilo de la Guerra de los Mundos y otras no menos famosas e impactantes, para explicar lo observado. Incluso se nos han presentado videos falsos de supuestas autopsias de seres de apariencia humanoide, haciéndolos pasar por "verdaderos" y al tiempo (años después) se nos revelan los autores de la broma confesando sus travesuras. Y entonces, la gente que creyó en la veracidad de estas "pruebas" se resiste a aceptar que era una broma, y ahora puede decir que todo era un complot gubernamental de ocultamiento de "la verdad".
La mente puede ser sembrada con "recuerdos" falsos, y somos muy susceptibles a caer en la manipulación basada en el espanto y el temor; después de todo, el temor es una emoción muy humana y muy válida (tan es así que los métodos de control de los poderosos siempre se han basado en el terror. Las cacerías de brujas en la edad media se basaban más en el terror que en evidencias objetivas). Además, solemos temer más a lo que desconocemos. Pregunten a cualquier niño de 6 años que piensa del "coco", de la "bruja", de la "llorona" y entes por el estilo. Y si a eso añadimos que mucha gente está sedienta de reconocimiento, es factible que sus "descubrimientos" sean más bien engaños, auto-engaños, mentiras piadosas, mentiras malintencionadas, y otras falsas fuentes de sorpresa para convencer a incautos.
Así que, ante un avistamiento o registro visual de un OVNI (resaltando la "N"), más que preguntarme ¿Quiénes nos visitan?, y toda una serie de preguntas sin sentido que le siguen a esta por la falta de evidencias sólidas, me preguntaría:
¿Que es lo que veo?
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CIVILIZACIONES ¿EXTRATERRESTRES?
General
Resulta interesante poder imaginar que existen seres inteligentes en otros rincones del universo, que además de arreglar sus propios asuntos, se interesan por los nuestros, al grado que hasta deambulan entre nosotros. Y a veces echamos a andar la imaginación pensando cómo es que esos seres tan magníficos y avanzados ven a los pobres habitantes de esta roca.
Intentos como ese ejercicio de imaginación se han realizado por millones (casi puedo adivinar). Y no es extraño que algunos de esos ejercicios de imaginación hayan sido tan intensos que finalmente la mente de quien los imagina acabe creyendo que eso es una realidad. He leido hasta el hartazgo que uno "fabrica" su propia realidad y que la Realidad (con mayúscula) es la suma de las realidades.Por ello es que los escépticos tratamos no con creencias ni con "realidades" (así en plural) sino con evidencias. Si bien es cierto que la mente humana es capaz de activar circuitos neuronales similares cuando percibe una "cosa real" que cuando sólo la imagina, existen pruebas para comprobar que lo observado no está en el terreno de lo imaginado. De eso se encarga el método científico.
Esto explica el por qué describimos una supuesta civilización extraterrestre en términos de posibilidades y probabilidades, en vez de hablar de certezas. Porque mientras no haya evidencias sobre algo, no se pueden hacer afirmaciones sobre ese algo. Incluso (y es evidente que esto inquieta a mucha gente de fe) a la luz de nuevas evidencias estamos más que dispuestos a abandonar lo que habíamos afirmamdo hasta ese momento. Mucha gente confunde nuestras afirmaciones con creencias y no hay nada más alejado que eso. Se puede pensar que al hablar de la posibilidad de vida extraterrestre no queremos comprometernos con el tema... pero el asunto no es si creemos o no creemos en la vida extraterrestre: el asunto es que nuestras afirmaciónes al respecto se resolverán cuando tengamos evidencias incontrovertibles sobre estos supuestos seres inteligentes (o no tanto), y no sólo los testimonios de personas que entran al 8° piso de un edificio en Buenos Aires y salen diciendo que lo que vieron allí es la Neta del Planeta Hercúbolos. Con todo respeto, para los escépticos no es posible tomar esos testimonios como reales sin más evidencia.Para mala fortuna, abundan este tipo de testimonios. En lo personal he tenido contacto con muchas personas que afirman cosas extraordinarias, pero a la hora de tratar de repetir la experiencia o de comprobar lo dicho, siempre existe un pero, un impedimento dialéctico, u otra argucia intelectual. Hasta donde sé, estas afirmaciones no se han documentado con evidencias más sólidas, digamos una parte metálica que tenga una composición distinta (sustancialmente) de lo conocido en la tierra, o restos de sustancias con estas características (quizá excretas, restos de material de respaldo, combustible, lubricante, que sé yo).
¿Qué me pasaría frente a una situación en la que pudiese obtener evidencias de la existencia de estos supuestos inteligentes seres extraterrestres?He pensado en la posibilidad, no la descarto. Incluso, en ciertas épocas de mi vida he deseado con fruición ¡¡que me sucediera a mi!! Un simple contacto, un avistamiento, el encuentro con un fantasma, con un espíritu chocarrero, o ya de perdida un delicioso encuentro con un súcubo. No he tenido suerte. Pero para cada uno de estos posibles encuentros ya tengo preparada mi "check list" de escéptico redomado. Haría preguntas (como las que siempre hago), reuniría evidencia, los convencería de prestarse a un análisis serio y respetuoso, les pediría uno que otro souvenir y después de arrastrar un poco el lápiz, hacer algunos cálculos y proponer algunas ecuaciones me iría corriendo a reclamar el premio Nobel, o la lotería, o algo similar. Esto último pueden tomarlo como un juego.
Lo que sí es serio es que, en efecto, lo he pensado y deseado. Y si alguna vez sucediera, creo que estaría preparado. El asunto es que en esta búsqueda que ha durado ya bastante, la falta de evidencias me ha hecho pensar que la posibilidad real es cada vez más y más pequeña. He llegado a pensar que los supuestos visitantes extraterrestres, si en realidad existen, escogen con poco cuidado a sus testigos para aparecerse ante ellos, discriminando a los escépticos, lo cual me hace dudar seriamente de su supuesta inteligencia superior. Pero lo mismo aplica para los espíritus y súcubos (lástima), que en múltiples ocasiones se han negado a aparecerse ante mí, como si se sintiesen atemorizados ante mi presencia (en caso de ser reales).
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Un pecado común
General
Muchas veces circulé a pié por la colonia Polanco en la Ciudad de México DF. Una de las cosas que más me molestaba era la falta de consciencia de quienes dejaban sus autos estacionados en la banqueta, haciendo que los transeúntes bajáramos hasta el arrollo, con el subsiguiente riesgo de ser atropellados.
Mi argumento es este: Si los dueños de estos autos (que a juzgar por el rumbo y el tamaño y modelo reciente de éstos) desayunan, comen y cenan todos los días ¿que se espera del resto del pueblo?
Desafortunadamente los mexicanos somos los peores enemigos de los mexicanos. Y no es la guerra entre ricos y pobres, o entre la Planco y la Bondojito, o entre los del PRD y los del PAN. Es la guerra contra el que se mueva, mientras no sea de mi familia o de mi grupo de amigos.
La historia de los cangrejos nos persigue...
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